¿Qué es la pediofobia?

Así se llama la fobia a las muñecas de cualquier tipo, no solamente las que están diseñadas con intención de causarlo. Cuando el pánico lo producen sobre todo las articuladas –como, por ejemplo, las robóticas o las que usan los ventrílocuos–, entonces también recibe el nombre de automatonofobia.

 

El principal temor de los pediofóbicos es que el juguete tenga vida propia y finja ser un objeto, como el famoso Chucky. Esto nos puede dar una pista sobre el origen profundo de esta conducta. En su libro Lo siniestro, Sigmund Freud recordaba que nos produce desasosiego aquello que está a medio camino entre lo vivo y lo muerto, lo animado y lo inanimado, lo que siente y lo que no. Es decir: lo que parece escaparse de las clasificaciones dicotómicas absolutas, establecidas por nuestra mente para mantener la cordura. Por eso, cuanto más realista es la muñeca, más terror produce.

 

Otro dato significativo: los modelos de porcelana causan más inquietud que el resto. En este caso, parece tener, además, un componente de tanatofobia, el miedo a la muerte. La palidez que otorga ese material recuerda a la de los cadáveres.

 

Etiquetas: psicología

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