¿Puedo vender la estatuilla si gano un Óscar?

Legalmente está prohibido, pero ¿quién puede parar al mercado negro?

La Academia del Cine de Hollywood (AMPAS, por sus siglas en inglés: Academy of Motion Picture Arts and Sciences), hace firmar a los actores oscarizados un contrato o compromiso por el que el ganador y sus herederos conceden a la propia academia un derecho de adquisición preferente, por el ridículo precio de un dólar, sobre la estatuilla dorada que lo representa, en el caso de que quieran venderla a un tercero. Esta imposición data de 1950, por lo que los trofeos entregados anteriormente a ese año no están sometidas a esta restricción en la libertad de comercio. Debido a ese hecho, los Óscar de la primera mitad del siglo XX se cotizan en el mercado del coleccionista a precios exorbitantes. De hecho, muchas de las estatuillas que no estuvieron protegidas bajo esta ley fueron vendidas en subastas públicas y privadas por sumas superiores a seis cifras. En diciembre de 2011, el Óscar que Orson Welles ganó por Ciudadano Kane en 1941 fue subastado después de que en 2004 sus herederos ganaran un litigio legal que aseguraba que el cineasta nunca había firmado ningún compromiso de devolver la estatuilla a la Academia.

La restricción afecta tanto a los titulares del premio de la academia como a sus herederos. Si el ganador del Óscar se niega a firmar el compromiso, la academia se queda con la estatuilla, aunque formalmente el primero siempre figurará en los archivos como vencedor del Óscar en la categoría correspondiente.

La venta directa o en subasta de otros galardones, más allá de su contravalor económico, han sacado de apuros, en facetas diferentes al mundo del cine, a jugadores de baloncesto o de fútbol americano. Algunos han obtenido buenas cantidades de dinero vendiendo sus anillos de campeones de la NBA o de la NFL, bien para mantener su tren de vida por unos cuantos meses o para pagar a sus acreedores, bien por deudas de juego, malas inversiones o pensiones alimenticias.

Etiquetas: cineculturaeconomía

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