¿Por qué vamos más al lavabo si bebemos alcohol?

Entre el chiringuito, las terrazas y las fiestas durante el verano aumentamos la cantidad de bebidas alcohólicas que acaban en nuestro estómago. Y aumentan nuestras visitas al baño.

Ahora bien, no es cierto que visitemos más el lavabo porque estemos ingiriendo líquido. Todo lo contrario, pues el alcohol deshidrata. Nuestro cuerpo posee un antidiurético natural que regula la cantidad de agua en la sangre, pero el alcohol inhibe su acción. Resultado: la actividad de los riñones se dispara y nos entran más ganas de orinar. Y debido a esta deshidratación, el alcohol que seguramente vamos a seguir bebiendo va a tener un efecto mucho más pronunciado sobre nuestro organismo.

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El alcohol que ingerimos lo eliminamos en parte por los pulmones y en parte por el sudor y la orina, pero no en cantidades suficientes. De hecho, la cantidad eliminada ronda el 2%. El 98% restante es metabolizado por el hígado, nuestra particular máquina anti-venenos, eliminando entre 7 a 10 gramos de alcohol por hora. O sea que el tiempo que tarda el hígado -si está en buenas condiciones-en eliminar el que nos pimplamos en un cubata es más de dos horas. Y las tres cañitas del mediodía, tres horas. Por supuesto, todo tiene un precio: por cada gramo de alcohol metabolizado adquirimos 7,1 calorías. Y calorías vacías, que no alimentan pero sí engordan…

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