¿Los líquenes son comestibles?

Entre las más de 18.000 variedades de estos organismos, resultado de la simbiosis entre un alga o cianobacteria llamada ficobionte y un hongo llamado micobionte, algunas sirven de alimento a unos cuantos representantes del reino animal.

 

Hay dos especies de liquen muy parecidas, Cladonia portentosa y Cladonia rangiferinas, que crecen en los suelos de las frías tundras y los bosques alpinos del norte de Europa, y que son conocidas como el liquen de los renos, ya que estos herbívoros lo comen habitualmente. En Alaska y Canadá, los caribúes se alimentan de ellas en invierno, cuando el resto de vegetación ha desaparecido.

 

Pero no solo los animales aprecian el valor nutritivo de los líquenes; en algunos lugares del planeta las personas también los han incluido en su dietaEn periodos de escasez, los antiguos colonos americanos tomaban el llamado estómago de roca (Umbilicaria esculenta). En Islandia se empleaba la harina de Cetraria islandica o musgo de Islandia –por su parecido con este briofito– para hacer pan y dulces. En Japón, la Umbilicaria esculenta se añade a sopas y ensaladas, y en la India el kalpasi (Parmotrema perlatum) forma parte de las especias más habituales.

 

Y es que los líquenes son organismos excepcionalmente resistentes a las condiciones ambientales adversas y por eso son capaces de colonizar los ecosistemas más diversos. La protección frente a la desecación y la radiación solar que aporta el hongo y la capacidad de fotosíntesis del alga les confieren características únicas dentro de los seres vivos. La síntesis de compuestos que solo están presentes en estos organismos, las llamadas sustancias liquénicas, permiten aprovechar mejor el agua y la luz, y eliminar más eficazmente las sustancias nocivas.

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