¿La placenta tiene propiedades medicinales?

En la final de la Liga de Campeones celebrada el pasado sábado en Lisboa, Diego Costa solo pudo jugar 9 minutos de los 90 prometidos por su sanadora, poniendo en evidencia el misterioso tratamiento con placenta de yegua que esta le había aplicado días antes en Belgrado, en un viaje realizado ex profeso. Las células madre extraídas del órgano equino son el componente principal de la crema que, aplicada mediante un masaje cutáneo y combinada con leves descargas eléctricas, logra la regeneración del tejido muscular en cuestión de días. El futbolista hispano no corrió la misma suerte que los jugadores que le habían aconsejado la terapia y tuvo que retirarse del campo con su microrrotura fibrilar intacta.

 

¿Qué hay de cierto en la eficacia de estas terapias alternativas?

 

Desde Muy Interesante, hemos contactado con el especialista en medicina deportiva y presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte, el doctor Pedro Manonelles, para preguntarle si es posible regenerar una lesión muscular a base de aplicar células madre por vía tópica, es decir, a través de la piel. “Rotundamente no. No hay ningún trabajo científico (pero tampoco ningún otro) que se haya comunicado y que explique esa supuesta regeneración”, afirma el doctor. Respecto a la mejora que algunos futbolistas afirman haber experimentado en un tiempo record, Manonelles insiste en que no se debe desdeñar el efecto placebo. “No se trata ni de medicina alternativa. Desconozco el motivo por el que algunos deportistas acuden a métodos esotéricos. Habría que preguntarles a ellos, pero seguramente tiene que ver con la propia idiosincrasia de algunos deportistas que hacen, vamos a decir, cosas muy extrañas. En ciertos contextos, la aplicación de la sensatez y de los tratamientos que están perfectamente reglados y establecidos tienen poco atractivo aunque, al final, son éstos lógicamente los que acaba solucionando el problema”, concluye el especialista.

 

En pleno “boom” de las terapias naturistas, nos encontramos con otra todavía más controvertida y dudosa: la placentofagia o la práctica de ingerir la placenta humana tras el parto, especialmente popular en países como Reino Unido y China. Esta costumbre ha resurgido después de milenios y ha logrado seducir a los detractores de la medicina reglada. Según el doctor Manonelles, “algunas especies de mamíferos se comen la placenta, pero se trata de animales, con diversas teorías, como no dejar rastros del parto y evitar a posibles depredadores que busquen a la cría”. Respecto a sus posibles efectos medicinales, el especialista reconoce que puede proporcionar un efecto analgésico tras el parto debido a su alto contenido en vitamina K, que es un hemostático y a su contenido energético y de vitaminas, mientras que para el tratamiento de la depresión, en cambio, considera que sus efectos no están demostrados y por tanto no la recomienda. “Si se ingiere, las sustancias con efecto anabolizante que contiene se destruyen y no pasa de ser más que una ingesta de proteínas y de hierro”, asegura el presidente de la FEMEDE.

 

En definitiva, el imaginario colectivo atribuye a la placenta un potencial medicinal fuera de lo común que no encuentra respaldo en la comunidad científica, con lo que no parece que el órgano de unión entre madre e hijo sea la panacea.

Etiquetas: células madre

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