¿Qué nos desvela?

Uno de cada cinco españoles cae cada noche bajo las garras del insomnio. Entre los culpables de que se nos queden los ojos como platos al intentar descansar destaca la falta de exposición a la luz natural del día en colegios y lugares de trabajo, que retrasa la secreción de la hormona melatonina. El creciente número de insomnes también se puede achacar a los hábitos sedentarios. De hecho, practicar de 20 a 40 minutos de ejercicio aeróbico cuatro veces por semana puede hacer que los problemas de sueño pasen a la historia, como han demostrado recientemente Phyllis Zee y sus colegas de la Universidad Northwestern (EE UU).

Por otra parte, privarnos de horas de sueño puede precipitar otro trastorno, el sonambulismo, especialmente en individuos predispuestos a dar paseos no deseados por la noche, según se desprende de una nueva investigación de la Universidad de Montreal (Canadá). De acuerdo con los autores, para evitarlo a los sonámbulos les conviene mantener un horario regular para dormir.

Más peligroso que dar paseos mientras duermes es caer súbitamente en un sueño profundo mientras paseas, en medio de una reunión de trabajo, ante un plato de comida o al volante de un coche. Es lo que les sucede a los enfermos de narcolepsia, un trastorno neurológico que afecta a uno de cada mil individuos. Aunque aún no se conocen claramente sus causas, una investigación de la Universidad de Stanford (EEUU) apunta a un origen autoinmune, que predispondría a nuestra propias defensas a atacar las neuronas del cerebro que regulan el ciclo descanso/vigilia a través de la producción de una molécula llamada hipocretina.

 

Etiquetas: cerebroinsomniosueño

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