¿Por qué la madre no rechaza el feto?

Una férrea ley de nuestro sistema inmunológico dice que cualquier cuerpo extraño que entre en nuestro organismo hay que destruirlo. Y esta norma resulta del todo aplicable al feto, ya que éste es un cuerpo extraño dentro de la madre. ¿Entonces por qué las defensas de ésta no aniquilan al futuro bebé?

La explicación a este fenómeno, llamado privilegio inmunitario, es aún un misterio. Hasta hace poco, algunos biólogos pensaban que la compatibilidad entre el feto y la madre se debía a que ésta última suprimía de algún modo la respuesta inmunitaria hacia el embrión. Otros expertos postulaban que la placenta actuaba como una barrera anatómica contra la que se estrellaban los anticuerpos maternos.

Una nueva hipótesis ha sido lanzada por Andrew Mellor, David Munn y sus colegas del Colegio Médico de Georgia, en Augusta (EEUU). En un artículo publicado en la revista Science, Munn aporta evidencias de que el futuro bebé frena activamente las defensas naturales de la madre. En la placenta, las células embrionarias fabrican un enzima conocido como indoleamina 2,3-dioxigenasa (IDO), que tiene la habilidad de destruir el triptófano. Curiosamente, este aminoácido es esencial para la puesta en escena de un tipo de células de defensa conocidas como células T, que desempeñan un papel regulador de la actividad del sistema inmune. Si esto ocurre realmente, es posible también que algunos abortos espontáneos se produzcan debido a la inhibición por algún motivo del enzima IDO.




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