¿El optimismo es genético?

El psiquiatra Rojas Marcos apunta que el optimismo puede ser innato o aprendido, y que se puede conseguir con entrenamiento. En su libro La fuerza del optimismo habla, incluso, de sociedades o épocas históricas más optimistas que otras. De hecho, que nazcamos con una predisposición a ver la botella medio llena no quiere decir que al crecer en un ambiente negativo la conservemos. Lo mismo sucede con los fatalistas natos, que son capaces de desarrollar un temperamento optimista si viven en un ambiente propicio. Aprender a sentir y pensar en positivo es una inversión sumamente rentable para enfrentarse a la adversidad y ser felices.

Etiquetas: psicología

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