¿Qué son los gases efecto invernadero?

El calentamiento global está en boca de todos y ya (casi) nadie duda de que, año tras año, la temperatura del planeta está subiendo.

Este ascenso térmico está provocando cambios ambientales como la desaparición de especies animales y vegetales, destrucción de glaciares, ascenso del mar… Y su principal causante es el incremento en la atmósfera de los conocidos como gases de efecto invernadero.

Se trata de gases que forman parte de la atmósfera de manera natural y antropogénica (emitidos por la actividad humana). Su característica común es que permiten que la luz que proviene del Sol atraviese la atmósfera pero no dejan salir una parte de la radiación infrarroja rebotada por la tierra, provocándose el efecto invernadero y calentando el aire.

El más famoso es el dióxido de carbono (CO2), pero otros muchos gases también producen ese efecto invernadero, como es el caso del vapor de agua (H2O),  el óxido nitroso (N2O), el metano  (CH4), y  el ozono (O3). Además existen en la atmósfera algunos gases de efecto invernadero totalmente producidos por el hombre, como los halocarbonos, los hidrofluorocarbonos (HFC), y los perfluorocarbonos (PFC).

Una pequeña cantidad de estos gases de efecto invernadero son beneficiosos para la Tierra, pues sin ellos la temperatura de la Tierra rondaría los -18ºC. Sin embargo, la actividad humana está generando una desmesurada emisión de estos gases a la atmósfera lo que, año tras año, va generando el temido efecto invernadero que caliente el planeta.

Aproximadamente el  60% del metano que hay en la atmósfera es producido por humanos, proveniente de vertederos, cría de ganado, tratamiento de aguas residuales, quema de combustibles fósiles, etcétera. Sin embargo el mayor responsable de este calentamiento global es el CO2, pues supone el 80% del total de las emisiones de gases invernadero. Y la fuente  es más que conocida: la quema de combustibles fósiles ya sea para hacer funcionar los motores de los automóviles, para calentar los hogares o para producir electricidad.

Los últimos informes apuntan catastróficas consecuencias para la Tierra: subida del nivel del mar, desaparición de zonas y pueblos costeros, desertificación, desaparición de cientos de especies, retroceso de glaciares… Para los expertos la reducción de las emisiones de este tipo de gases es vital para conservar el planeta tal y como lo conocemos. Y la solución más viable para los investigadores pasar por sustituir el modelo energético basado en “energías sucias” por las energías renovables: energía solar, energía eólica, energía mareomotriz....  

 

Etiquetas: atmósferacienciagases de efecto invernadero

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