¿Existen las almejas asesinas?

Ciertas almejas gigantes superan el metro de largo. Aunque se dice que algunas han atrapado a submarinistas, no hay constancia de un hecho semejante.

Muchos bivalvos poseen un potente músculo abductor que utilizan para cerrar fuertemente sus valvas, y así protegerse de los depredadores. Las especies más pequeñas, que viven ancladas al sustrato, no ejercen presión suficiente para sujetar a un buceador y obligarle a permanecer bajo el agua. Sin embargo, una de estas criaturas suele citarse en las leyendas sobre submarinistas ahogados. Se trata de Tridacna gigas, más conocida como almeja gigante; el mayor bivalvo del mundo, capaz de alcanzar 150 centímetros de largo y trescientos kilos de peso

Dado su tamaño, a veces sus conchas ha sido empleadas como pila bautismal, un uso que curiosamente Julio Verne citaba en 20.000 leguas de viaje submarino. Sin embargo, y pese a su mala fama, las también llamadas taclobos gigantes no suponen un peligro para las personas, y no se han documentado muertes relacionadas con ellas.

Además de la Tridacna gigas se han descrito siete especies dentro de este género, naturales del Índico, el Pacífico o el mar Rojo, donde viven en las inmediaciones de los arrecifes. Presentan una particularidad respecto a otras almejas: tienen zooxantelas en sus tejidos, es decir, algas dinoflageladas como las que habitan en los corales.

No obstante, mientras que en estos últimos los microorganismos viven dentro de las células, en los taclobos lo hacen en unos canales situados entre ellas. Los dos seres mantienen una relación de simbiosis, de forma que las microalgas se alimentan de los residuos orgánicos secretados por la almeja, y esta, por su parte, aprovecha los azúcares que las primeras producen en la fotosíntesis.

Las almejas gigantes son hermafroditas; los ejemplares jóvenes son machos, pero a medida que se desarrollan aparecen órganos femeninos, y presentan los de ambos sexos en su madurez. No pueden fecundarse a sí mismas, puesto que tanto el esperma como los óvulos son liberados en diferentes momentos. Pueden vivir más de un siglo.

Imagen: Rick Hankinson vía Wikimedia / CC

Etiquetas: animalesleyendasocéanos

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