¿Es cierto que usamos solo el 10% de nuestra capacidad cerebral?

“Sólo utilizamos el 10% de nuestra capacidad cerebral”, una cita erróneamente atribuida a Albert Einstein, es en realidad una falacia sin ningún tipo de base científica, de la que se sirven ciertas doctrinas espiritistas como la Cienciología para dar cabida a supuestos poderes psíquicos aún latentes o a una inteligencia potencial desmedida. Una afirmación que, sin embargo, no figura en los libros de psicología o de fisiología del cerebro, y que ha sido insistentemente desmentida por la neurociencia durante las últimas décadas.


El cerebro humano consume el 14 por ciento de la energía total de cuerpo a pesar de constituir solo el 3 por ciento del mismo. Aunque esta cifra pueda parecer reducida, comparativamente hablando, somos macrocefálicos (lo seríamos más aún de no ser por la estructura plegada de la corteza cerebral). Por esta razón, abandonamos el útero materno antes de estar plenamente preparados para sobrevivir por nuestra cuenta; de seguir desarrollándonos en su interior, nuestra cabeza no pasaría a través del cuello uterino. Su dimensión es costosa para la supervivencia, ya que puede poner en riesgo la vida de la madre y el hijo durante el parto. Desde el punto de vista evolutivo, carece de sentido correr dicho riesgo para luego desperdiciar el 90 por ciento de su capacidad potencial.


Es probable que este mito surgiera de una mala interpretación de las investigaciones neurológicas llevadas a cabo a finales del siglo XIX y principios del XX, como las del Pierre Flourens o William James, que en su ensayo “Las energías de los hombres” (1907), escribía: "Sólo aprovechamos una pequeña parte de nuestros recursos mentales y físicos". Pudo ocurrir lo mismo con el trabajo del psicólogo Karl Lashley en la década de los 30; en sus experimentos con ratas, removió amplias zonas de la corteza cerebral y descubrió que aún podían reaprender tareas específicas.

 

La confusión puede deberse también al hecho de que las neuronas solo componen el 10 por ciento de las células del cerebro; el resto son células gliales que, a pesar de estar implicadas en el aprendizaje, ejercen la función de soporte de las primeras. 

Etiquetas: cerebrointeligencia

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