¿El 2016 tendrá un segundo extra?

El llamado 'segundo intercalar' se emplea porque cada cierto tiempo es necesario sincronizar nuestro sistema de medida horaria con los movimientos terrestres.

Como todos sabemos, nuestros días duran 24 horas porque es lo que tarda la Tierra en dar una vuelta sobre sí misma, y nuestra medida del tiempo fue establecida con respecto a estos movimientos. Hasta el año 1972, de hecho, hemos usado el estándar de tiempo GMT (Tiempo Medio de Greenwich), que se regía por el tiempo solar medio medido en el Real Observatorio de Greenwich (Reino Unido).

Sin embargo, la aparición de los relojes atómicos, mucho más precisos, llevó a definir un nuevo estándar, el Tiempo Universal Coordinado (UTC), que calcula el tiempo en base a una media ponderada de las señales de estos relojes, localizados en cerca de 70 laboratorios en todo el mundo.

El problema es que, mientras que los segundos atómicos son extremadamente precisos, los movimientos de rotación y traslación de nuestro planeta sufren ligeras variaciones a lo largo de los años, debidas entre otras cosas a la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol. Por ello, se va produciendo un desfase entre el UTC y la rotación de la Tierra. Para evitarlo se han creado los llamados 'segundos intercalares', que se añaden preferentemente en junio o en diciembre (hasta ahora siempre se han sumado, nunca restado, aunque también se contempla hacerlo en caso necesario).

"Este segundo extra hace posible alinear el tiempo astronómico, que es irregular y determinado por la rotación de la Tierra, con el Tiempo Universal Coordinado, que es extremadamente estable", informa el Observatorio de París en un comunicado. Dicho observatorio alberga el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia, responsable de la sincronización del tiempo. En España, la Sección de Hora del Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando se encarga, entre otras cosas, de la inserción de esos segundos intercalares.

Desde 1972 ya se han usado 26 segundos intercalares, y el último fue añadido en junio de 2015. El próximo se incorporará el 31 de diciembre a las 23 horas, 59 minutos y 59 segundos Tiempo Universal Coordinado. Esto significa que en las regiones que se encuentran en esa zona horaria, como el Reino Unido e Irlanda, el último minuto del año tendrá un segundo extra, mientras que para el resto, el momento será determinado por la franja horaria en la que vivan con respecto a la UTC.

En nuestro país, las personas que reciban el año nuevo en Canarias también dispondrán de ese segundo añadido para comerse las uvas, mientras que en la península, en realidad, el 2016 no será el año que tenga un segundo extra, puesto que tenemos un desfase de una hora con respecto a la UTC y, a efectos prácticos, el incremento se producirá en 2017.

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