¿Cuánto dura la vida deportiva de un caballo de carreras?

Los purasangres brillan con intensidad en las pistas, pero su esplendor se apaga pronto.

Un buen équido de carreras es como un atleta de élite: espectacular pero sometido a brutales esfuerzos que a menudo lo lesionan y lo mantienen en constante peligro de retirada prematura de una trayectoria de por sí corta (rara vez supera los tres o cuatro años en los hipódromos).

 

Buen ejemplo de esta gloria fugaz es Frankel, considerado el mejor purasangre la historia. Este campeón inglés, propiedad del príncipe saudí Khalid Abdullah, se retiró en 2012, a los cuatro años de edad, después de haber cosechado durante dos años catorce victorias en catorce carreras. Ahora pasa sus días como cotizado semental: ficharlo para un apareamiento ronda los 160.000 euros.

 

Al margen de este caso, un caballo de carreras está listo para debutar a los dos años (edad mínima permitida). A los tres se halla en su plenitud, aunque algunos ven retrasada su primera prueba hasta los cuatro años o más, a causa de diversos motivos: falta de madurez, lesiones, enfermedades, economía de su dueño… No hay un límite de carreras, pero son pocos los que toman parte en más de cuarenta.

 

Dado que estos caballos pueden superar las tres décadas de existencia, llama la atención la brevedad de su vida deportiva, aunque no tanto si nos detenemos en las tensiones que sufren. Dan el máximo en cada carrera y mantienen velocidades de 55-60 km/h durante más de 3.000 metros. Al galope, sus alrededor de 500 kilos de peso caen por completo sobre sus patas delanteras unas 120 veces cada 400 metros. Sus huesos y músculos sufren terribles presiones, las lesiones y las fracturas en las articulaciones de las patas delanteras son comunes y constituyen la principal causa de retirada temprana.

Etiquetas: animalescuriosidades

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