¿Cuál es el origen de la palabra mojigato?

Se llama mojigato a quien se hace el humilde a la espera de que le llegue el momento para cumplir sus propósitos; al que se escandaliza con facilidad por las costumbres o los actos ajenos; o al que da muestras de una moralidad o virtud exageradas, que está lejos de tener.

 

En algunas zonas, mojo era una forma castiza de nombrar al gato, así que mojigato es como llamar a alguien gato por partida doble, en alusión a las dos caras opuestas del carácter del felino: por un lado, sus maneras suaves, modosas y temerosas, y por otro, su carácter taimado y traicionero, capaz de atacar cuando nadie lo espera.

 

Probablemente al que fingía los mimos y arrumacos del minino para soltar luego el zarpazo a la mano que lo acaricia le llamarían mojo. Pero al dejar de entenderse esta palabra como sinónimo de gato, fue preciso añadirle la más común y así pudo formarse mojigato.

 


Otra palabra curiosa es pitiminí. Procede de los términos franceses petit –pequeño– y menu –menudo–, y es una voz que se emplea en la locución adverbial “de pitiminí” con el significado de poca importancia.

 

También se suele utilizar esta construcción para hacer referencia a las personas sumamente delicadas, afectadas, melindrosas o directamente ñoñas. Por otra parte, en botánica existe una variedad de rosal de tallos trepadores que florece formando ramilletes de rosas diminutas, y que precisamente es conocida como rosa o flor de pitiminí, por su tamaño y delicadeza.

 

Etiquetas: culturacuriosidadesfrases

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