¿Se puede desarrugar el papel?

Obviamente no quedará como nuevo, pero sí podemos desarrugar un papel y dejarlo presentable.

Salvo que nos pongamos en manos de profesionales restauradores, los distintos métodos caseros que existen pasan por mojar y planchar. Cuando hemos arrugado una hoja, las fibras de celulosa se dañan y rompen.

 

Cualquier cosa que hagamos no eliminará las marcas de las arrugas, pero podremos acercarnos al ideal de una hoja bidimensional. Para ello lo primero que se debe hacer es humedecer ligeramente el papel con agua destilada, porque no aporta ninguna otra sustancia, al contrario que el agua de grifo.

 

Hay que hacerlo con sumo cuidado, sobre todo si el papel contiene acuarela, tiza o cualquier tinta soluble en agua. Después, se coloca entre material absorbente sin marcas ni estructura, porque si no es probable que ese patrón se imprima sobre la hoja. Finalmente, hay que colocar esta bajo una buena pila de libros para conseguir el efecto de planchado, y esperar unos pocos días; en secarse tardará unas 48 horas.

 

También podemos acelerar el proceso con una plancha para la ropa. En este caso hay que alisar la hoja tanto como sea posible antes de empezar y comprobar que la plancha está en su nivel más bajo de calor. Cubriendo la hoja con una tela lisa, se plancha con cuidado, subiendo el calor si se ve necesario. Demasiada temperatura seca el papel y lo vuelve quebradizo y amarillento, y también funde la tinta de las impresoras.

 

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