Una tierra compartida

¿Pueden convivir en armonía judíos, cristianos y musulmanes? El siglo XII peninsular así lo atestigua, y es como lo ha pintado perfectamente Claudia Casanova en su novela La tierra de Dios (Editorial Planeta. 20,50 Euros). El secuestro de una novicia cristiana de raíces musulmanas es la excusa perfecta para que la escritora realice una detallada y realista descripción de aquella tierra de palacios califales, de la Mezquita de Córdoba, el saber clásico, el arte, la ciencia y la filosofía.


A través de una prosa elegante y rápida, los personajes de Casanova pasean por la Barcelona del XII, villa enriquecida por el debilitamiento de los reinos musulmanes que pagaban tributos a Alfonso II. Los amores y desamores también utilizan como escenario a Toledo, que vive el momento de mayor esplendor cultural de su historia, gracias a los sabios y traductores.

En las páginas de La tierra de Dios se refleja el modelo de convivencia que eran aquellos reinos españoles, donde las costumbres de las tres religiones dominantes -judía, cristiana y musulmana-- convirtieron la Península en un punto de encuentro y en un ejemplo de diversidad religiosa.

Ana Ormaechea

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