Una lección de periodismo

El 6 de agosto de 1945, el bombardero Enola Gay lanzaba sobre Hiroshima la primera bomba atómica de la historia sobre población humana. Un año después, la revista The New Yorker dedicaba un monográfico a aquel trascendental suceso, pero de una manera nada convencional. El encargado de reflejar lo que significó aquel penúltimo acto de guerra de Estados Unidos contra Japón -tres días después Nagasaki también experimentaría los efectos de la nueva arma- fue el reportero John Hersey, un pionero del nuevo periodismo que utilizó las técnicas de la novela para plasmar su reconstrucción de los hechos. En Hiroshima (Debolsillo, 7,95 euros), el lector descubre lo que pasó aquella jornada ominosa y en los días inmediatos a través de seis supervivientes o hibakushas. Hershey ni abruma con datos ni trata de pulsar nuestra fibra emocional con subrayados melodramáticos: simplemente cuenta los hechos en un prodigio de montaje paralelo donde se adivinan muchas horas de búsqueda de documentación y entrevistas con los protagonistas. El sobrecogedor capítulo final relata qué fue de los seis hikabushas 40 años después.   

Pablo Colado

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