Filología catalana. Memorias de un disidente

filologiaFILOLOGÍA CATALANA, MEMORIAS DE UN DISIDENTE
por Xavier Pericay
Ed. Barataria Sevilla, 2009
408 páginas (21 Eurosuros)


"Bien mirado, me habré pasado la vida yendo a la contra. Como un adolescente. Primero, el trocito final del franquismo. Luego, el nacionalismo. Sólo aquellos años insólitos de la Transición habrán quedado allí como un exponente de que la política catalana pudo gestionarse de otro modo".

Xavier Pericay, barcelonés del 56, es licenciado en Filología Catalana por la Universidad de Barcelona. Aunque las circunstancias le llevaron, en 2005, a suscribir el manifiesto «Por un nuevo partido político en Cataluña», que daría orígen a Ciutadans de Catalunya, su vida ha transcurrido hasta la fecha entre la filología y el periodismo. En 1986 escribió, junto a Ferran Toutain, Verinosa llengua/Venenosa lengua (Empúries, 1986) y diez años después El malentès del noucentisme (Proa, 1996), tan elogiado por el roquero troglodita Sabino Méndez. Tradujo al catalán obras de Gide, Balzac y Stendhal, y al castellano los Dietarios de Josep Pla (Espasa, 2001-2002) y las Memorias de un intelectual de Julien Benda (Espasa, 2005). En 1987 fue responsable de la confección del Llibre d?estil del resucitado-y-vuelto-a-enterrar Diari de Barcelona, por aquel entonces el periódico decano de la prensa española. Desde 1991 se dedica a la enseñanza del periodismo en la Universidad de las Islas Baleares y a escribir en los papeles, en particular en el diario ABC. Como editor ha publicado Cuatro historias de la República (Destino, 2003) y La Segunda República española (Destino, 2006). En 2007 apareció en la editorial Tentadero Progresa adecuadamente. Acaba de publicar, también en Destino, el ensayo Josep Pla y el viejo periodismo.

He disfrutado con la traducción al español de estas primeras Memorias que Pericay publicó en catalán hace un par de años, al cumplir su primer medio siglo de vida. Memorias de juventud, pues. Y lo he hecho porque no sólo me han permitido conocer, y apreciar, un poco más a la persona que ya intuía en sus artículos de prensa -bondadoso, culto, honesto, valiente sin estridencias, born twice, como dice de sí mismo al compararse con Arcadi Espada; y amante del Dioptría de Pau Riba!-, sino porque atravesar sus capítulos supone revivir unos años cruciales y fascinantes del periodismo y la sociedad catalanas, tan poco edificantes como desconocidos fuera de Cataluña. Años finales de los 80, en los que un puñado de intelectuales disidentes pretendieron romper desde dentro la ficción uniformizadora, paleta y sectaria del nacionalismo político y cultural, no sólo pujolista y de derechas (como ellos, ingenuamente creían al principio), sino también tripartito y de esquerras.

Aparentemente fracasaron. Pero su lucha contra la exclusión y el adoctrinamiento permanecerá como un hito de la resistencia y el coraje intelectual frente al dogmatismo unificador de lo políticamente correcto.

El prólogo, de Jon Juaristi, otro traidor a la patria, otro outsider, también es una pequeña gozada para los lectores interesados en la matraca del nacionalismo; como es mi caso (y mi cruz).

José Pardina

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