La primera palabra

primera-palabra¿Se puede considerar la evolución del lenguaje como un proceso líneal que nos ha llevado desde el primer gruñido hasta el procesador Pentium o a Laurence Olivier recitando el monólogo de Hamlet? ¿Hubo un protolenguaje entre los homínidos anteriores al Homo sapiens que los distinguió de otros primos primates? La primera palabra (Alianza Editorial, 26 euros), de la lingüista y divulgadora australiana Christine Kenneally, cuenta la apasionante historia de la búsqueda de los orígenes del lenguaje humano tomando en consideración aspectos no contemplados hasta ahora. Por ejemplo, analiza cómo el análisis de los gestos de los simios, la cognición de los loros, la competencia gramatical y numérica de los monos y la autoconciencia de los delfines están cambiando nuestra idea del nacimiento y desarrollo lingüístico: no como una transformación repentina en nuestros genes, sino como un proceso gradual que implicó innovaciones somáticas, neurológicas y culturales. Kenneally, que escribe sobre lenguaje, ciencia y cultura para publicaciones como Scientific American y The New York Times, examina los resultados más recientes en biología o los estudios sobre inteligencia artificial para plantearse si el lenguaje es verdaderamente un fenómeno exclusivamente humano.

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