El caso Montes episodio 2

En una nueva entrega de la miniserie realizada con apoyo de FECYT descubrimos más sobre el origen de los misterios acaecidos en el pueblo de La Peña. ¡No te lo pierdas!

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El verdadero caso de Arnold Paole

Entre los siglos XVII y XVIII Europa del Este vivió una histeria vampírica: se multiplicaban los informes de personas que habían visto a familiares muertos paseando por los alrededores y atacando a las personas. Los vampiros campaban a sus anchas mientras las autoridades combatían esta plaga desenterrando cadáveres y quemándolos. Al igual que sucediera con la brujamonía que asoló la Europa occidental, diversos intelectuales escribían sesudos tratados sobre estas criaturas, e incluso se componían poemas y se pintaban cuadros. Fueron estos trabajos los que inspiraron al irlandés Bram Stoker.


A principios del XVIII esta fiebre llegó a Europa occidental gracias a la Paz de Passarowitz (1718), cuando casi toda Serbia y el norte de Bosnia pasaron a formar parte de Austria. Las tropas de ocupación no dejaban de escuchar historias relacionadas con una peculiar práctica local: exhumar cadáveres para quemarlos. Una de las historias que más disparó la imaginación de los europeos, y en particular los alemanes, fue la de Petar Blagojević (conocido en el resto de Europa como Peter Plogojowitz) muerto en 1725 en la ciudad de Kisilova. Es de los primeros vampiros serbios conocidos, anterior a Sava Savanovic pero hoy menos famoso, y el caso mejor documentado de la histeria vampírica gracias al informe que escribió para sus superiores el provisor imperial de distrito de Gradisk, Frombald, que vio cómo sus vecinos lo estacaban. Como suele suceder, el vampirismo apareció a raíz de una epidemia y el primero en morir, Plogojowitz, fue acusado de ser el responsable de las muertes subsiguientes: "nueve personas, jóvenes y viejos, murieron tras 24 horas de enfermedad", le contaron a Frombald. Como hemos visto, esto es característico del folklore vampírico: las muertes son rápidas e inesperadas. Al desenterrar a Peter encontraron que el cuerpo estaba "completamente fresco" pero no sin cambios: había perdido la nariz y el pelo y las uñas habían crecido. Se acabó con el pobre vampiro Plogojowitz por el método habitual, clavarle una estaca y, según contaron los habitantes del lugar, aunque sangró profusamente no dejó escapar ni un gemido, como el folklore aseguraba que debía suceder.


Otro de los casos más famosos de vampirismo está asociado a un nombre, Arnod Paole, un guerrillero serbio. Fue el causante de una epidemia de vampiros en Medveđa que comenzó en 1726 y llamó tanto la atención de las autoridades austríacas que lanzaron una investigación oficial. La primera estuvo a cargo del médico militar y experto en enfermedades contagiosas, Johan Glaser.


Cuando llegó a la zona en diciembre de 1731 le informaron que los vampiros habían acabado con 13 personas en mes y medio. Glaser solo observó desnutrición pero los lugareños amenazaron que se irían del lugar si no les dejaban eliminar a los vampiros que asolaban el lugar: una mujer de 50 años llamada Milica y otra de 20 de nombre Stana. Glaser accedió a exhumarles y hacerles la autopsia. La histeria es tal que el médico pidió permiso para 'ejecutar' a los cadáveres. Su informe hizo que la autoridad militar enviase una nueva comisión en enero de 1732 bajo la dirección del cirujano Johann Flückinger: su informe, conocido como Visum et Repertum (Visto y descubierto), incluyó por primera vez el término vampiro y contribuyó a expandir la locura vampírica por toda Europa.

Según le contaron, Paole había sido atacado por un vampiro y para 'curarse' usó una de las técnicas que se decía servía para espantarlos: lo siguió a su tumba y se untó el cuerpo con la sangre del vampiro. Por desgracia, el pobre serbio murió al partirse el cuello tras caerse de un vagón de heno y al mes de su muerte cuatro personas empezaron a decir que les estaba molestando. Entonces las autoridades locales decidieron desenterrarlo y descubrieron que "se encontraba bastante entero e incorrupto, y que había manado sangre fresa de los ojos, nariz, boca y orejas; que la camisa, el sudario y el ataúd estaban ensangrentados… de acuerdo a la costumbre se le clavó una estaca en el corazón y lanzó un alarido audible y sangró copiosamente. Ese mismo día se quemó su cuerpo y sus cenizas se arrojaron a su tumba".

Como las personas que mueren por efecto del vampiro se convierten en vampiros, se desenterró a las cuatro reconocidas como tales y se les aplicó el mismo ritual. Del mismo modo se sospechaba que Paole se había alimentado con la sangre del ganado. Por tanto, todas las personas que habían comido su carne también se habían convertido. ¿Cómo saber cuáles? Porque “en un periodo de tres meses murieron 17 personas, jóvenes y viejas, algunos de ellos en dos o tres días, sin enfermedad previa”. Tras la exhumación de los sospechosos de vampiros y la autopsia subsiguiente el informe de esta comisión de investigación concluyó que los cuerpos de 12 de los 17 sospechosos no tenían signos de descomposición, su pecho y órganos internos aparecían llenos de sangre aparentemente fresca y sin coagular, las vísceras aparecían en buen estado y en varios de ellos "la piel de pies y manos, así como las uñas viejas, habían caído pero por otro lado era evidente la existencia de uñas nuevas así como piel nueva y limpia". La conclusión de los médicos austríacos fue que estaban ante las características que debía tener un vampiro.

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