Patadas al Diccionario

Patadas al Diccionario¿Recuerdan a Sofía Mazagatos cuando confesó lo pesado que resultaba estar siempre en el candelabro (por candelero)? ¿O al inefable Jesús Gil en aquella afortunada invención de ostentóreo (mezcla de ostentoso y estentóreo) que acabó haciendo historia? ¿O la peculiar manera de contar palabras del torero Jesulín de Ubrique, para quien impresionante son dos? Los errores y accidentes gramaticales, a veces auténticas patadas al Diccionario, llevan en muchos casos aparejada una sonrisa, cuando no una carcajada. El lingüista Xosé Castro es el creador de un peculiar diccionario, el Portera-Español, Español-Portera, en el que se recogen muchas de estas "perlas", algunas ya clásicas, de las que hemos hecho una pequeña selección:
En la cocina, una mesa de fornica (por formica). Es una gran persona, un desecho (por dechado) de virtudes. La tienda estaba hasta arriba, completamente apestada (por atestada) de gente. En Roma fuimos a ver la cópula (cúpula) de San Pedro. Le pilló por sorpresa, completamente desprevisto (desprevenido). Él no es el propietario, es el alquilino (inquilino). Llegué a la clínica y me hicieron una extradicción (extracción) de sangre. Señora, tiene usted el rodapiel (rodapié) completamente apolillado. El verano pasado hicieron un viaje a las pirámides de Hijito (Egipto). Es para rascarse (rasgarse) las vestiduras. Fue horrible, le encontraron muerto de una dobledosis (sobredosis).

Y no me resisto a dejar fuera de este listado de agravios la petición de esa señora que, en la farmacia, solicitó a la dependienta unas aspirinas, pero no de las normales sino de las fluorescentes (efervescentes). El diccionario Español-Portera puede consultarse en xcastro.com/portera

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