Los besos más sonados del cine

¿Cuál fue el primero? ¿Y el más largo? Besos salen en casi todas las películas, pero algunos fueron de antología.

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A veces sorprenden y dan un giro al argumento; otras, protagonizan el momento más esperado por los espectadores; y a menudo sellan un final feliz. Los besos son al cine lo que la rima a la poesía: un elemento que puede faltar pero que forma parte intrínseca de este lenguaje artístico desde su mismo nacimiento.

El primero es el que puedes ver en el fotograma de este artículo y sale en un cortometraje de apenas un minuto titulado precisamente The kiss (El beso). Rodada en abril de 1896, esta escena de 18 largos segundos –para escándalo de la época– fue interpretada por el bigotudo actor John C. Rice y la actriz May Irwin, y le proporcionó a la compañía cinematográfica del inventor Thomas Alva Edison uno de sus mayores éxitos.

Luego los hubo de todos los colores, castos y apasionados, pero el llamado Código Hays impuso a partir de 1930 una duración máxima de tres segundos en aras de salvaguardar la moral del público. Alfred Hitchcock se lo saltó con pértiga en Encadenados (1946) valiéndose de un truco: fragmentar el beso en pequeños intercambios sensuales, sucesivos besuqueos que nunca sobrepasaban el tiempo permitido.

Al final, Cary Grant e Ingrid Bergman estuvieron "morreándose" aproximadamente tres minutos. "Parecía interminable", confesó la actriz en sus memorias. Aunque este récord fue batido en 2005 por el español Sergio Muñiz y la italiana Francesca Neri en una adaptación televisiva de La Dama de las Camelias, el plano de Encadenados no será nunca desbancado de la memoria de los cinéfilos.

Plusmarcas al margen, es difícil hacer una antología de besos de película, porque cada aficionado tendrá sus favoritos: el que vence las defensas de Scarlata O’Hara ante el atractivo canalla de Rhett Butler en Lo que el viento se llevó (1939); el de Burt Lancaster y Deborah Kerr revolcándose entre las olas en De aquí a la eternidad (1953); el de los espaguetis que se acortan en La dama y el vagabundo (1955); el que anuncia el galáctico amor entre Han Solo y Leia en El Imperio contraataca (1980); el sobrenatural de Ghost (1990) a los compases de la canción Unchained Melody; el del hombre araña boca abajo en Spiderman (2002), etcétera, etcétera.

Etiquetas: cineculturacuriosidades

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