Lenguajes no verbales

También hay lenguajes que surgen cuando dotamos a determinados objetos o situaciones de un significado: por ejemplo, el abanico. Acercárselo a los ojos significa lo siento, y apoyarlo sobre la mejilla izquierda es una negación tajante. La flor de espino significa esperanza, para quienes hablan el lenguaje de las flores, mientras que el clavel es rechazo y la flor de la caléndula se interpreta como pena pasajera. También existe un lenguaje de los colores: rojo es pasión y también peligro; azul, armonía; amarillo, celos; gris, desconsuelo, aburrimiento, desánimo, vejez?

El mundo está lleno de idiomas no verbales. Uno de los más insólitos se esconde tras las tarjetas de visita, que pueden contener multitud de mensajes. Durante décadas fue costumbre entregarlas en la casa que se visitaba y personalizarlas por medio de dobleces, según el motivo de la visita. Por ejemplo, para pedir excusas se entregaba la tarjeta con una franja a la derecha doblada, mientras que si se doblaba la franja izquierda se solicitaba una recomendación. La despedida se indicaba doblando la esquina superior izquierda, y el pésame se transmitía doblando en la tarjeta la esquina inferior derecha. Convenía no equivocarse porque la esquina inferior izquierda doblada significaba felicidades o enhorabuena. Había muchas más cosas que se podían decir con las tarjetas: la boda se comu nicaba doblando las esquinas de la izquierda; el entierro las de la derecha, mientras que "¡No!" se decía doblándolas en diagonal desde la izquierda. Había que tener sumo cuidado con presentar una tarjeta doblada por la mitad, porque era la manera en que se retaba a duelo al destinatario.

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