¿Es chico o chica?

depalabras331En una ocasión, el escritor británico Evelyn Waugh, autor de Retorno a Brideshead, envió un telegrama en el que anunciaba su visita al cuartel de un regimiento de caballería donde iba a pronunciar una conferencia. Cuando bajó del tren se encontró, sorprendido, con una decena de oficiales que le esperaban en el andén vestidos con el traje de gala y en perfecta formación, cada uno de ellos con ¡un ramo de flores!

El malentendido tenía que ver con su nombre de pila, Evelyn, que siempre odió y que en inglés, aunque sirve tanto para chico como para chica, suele ser casi siempre femenino, lo que llevó a los galantes oficiales a esperar como conferenciante a una mujer.

No es muy frecuente, pero también en español hay nombres propios válidos para los dos géneros. Por ejemplo, Reyes, que puede utilizarse en femenino -así se llama la periodista Reyes Monforte-, pero también en masculino, como el atleta Reyes Estévez. Otro nombre multiusos es Rosario que, aunque generalmente sea de mujer, hay países donde se emplea igualmente para hombre, especialmente en Italia. Hubo un capo mafioso cuya virilidad estaba fuera de toda sospecha que se llamaba Rosario Gambino, del conocido clan de los Gambino. Lo mismo ocurre con Cruz, que fue el nombre que eligió el matrimonio Beckham, David y Victoria, para su tercer hijo varón. También se llamaba así el último ministro de Edu cación de Franco: Cruz Martínez Esteruelas.

Resulta igualmente curiosa la costumbre de mezclar femeninos y masculinos en los nombres compuestos: José María o María Jesús, combinaciones que son mucho más arriesgadas en otros idiomas. En Francia, por ejemplo, son comunes los Carlos María o los Felipe María.

Todo se complica con los apelativos familiares, por ejemplo, Leo puede referirse a Leonor o a Leocadio indistintamente. O Meli, de Amelia o de Melitón. Todavía se recuerda ese matrimonio en el que el oficiante, en el altar, se dirigió a los contrayentes con la consabida pregunta: "¿Teo, quieres por esposa a Inda?", sin saber que Teo era en realidad Teófila, la novia, e Inda, Indalecio, el novio. Parece que, cuando consiguieron sofocar la risa, acabaron finalmente aceptando.
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