¿Cómo afectó el 11S al cine y la cultura?

Han transcurrido ya bastantes años de los atentados que paralizaron al mundo, quizá por suceder en el que todavía hoy es el centro económico y cultural de Occidente, Nueva York. La ciudad estadounidense ha sido durante décadas el escenario donde transcurrían una gran parte de los cómics americanos, muchas de las películas más recordadas de la historia del cine (y un sinnúmero de otras menos memorables) e incluso algunas de las series de televisión de referencia. Lo cierto es que un acontecimiento tan simbólico, dramático y emotivo no podría haber seguido presente en la memoria colectiva sin la colaboración del aluvión de obras que han aparecido sobre y desde aquel 11 de septiembre de 2001

 

Pese a que en un principio el acontecimiento tuvo una importante y negativa repercusión en el cine, y su industria, los grandes estudios, supieron reorientar su producción para sacar partido a la causa del patriotismo y el recuerdo de las víctimas. Una estrecha relación, especialmente durante los años 90, se había forjado entre Nueva York y su mundialmente reconocido perfil lleno de rascacielos, ahora gravemente amputado, y el cine. Este parecía anticipar muchas veces, por medio del cine de desastres y de acción (Godzilla, Armageddon, Jungla de Cristal 3), algunas de las situaciones que en 2001 se pudieron ver en la realidad.

En un principio, algunas películas tuvieron que cortarse, volverse a montar, retocarse o incluso nunca llegaron a ser estrenadas. El número de rodajes se redujo drásticamente. Spiderman, dirigida por Sam Raimi, vio recortado su metraje, que incluía planos de las Torres Gemelas que ya se habían visto incluso en los trailers. Pero a la inconveniencia de otros filmes para ser estrenados en una época tan solemne se sumó una nueva tendencia en la producción de filmes por parte de Hollywood. Los grandes estudios convinieron entre ellos y con el gobierno Bush, que era necesario impulsar la creación de películas que defendieran la visión oficialista sobre el peligro terrorista y que reafirmara valores pro-americanos. Quizá uno de los productos que mejor ejemplifican esta política de los estudios es la película de Neil Jordan, La extraña que hay en ti.

Pese a la tendencia inicial de Hollywood de no avivar las llamas del recuerdo hasta que las heridas cicatrizaran, poco a poco han ido apareciendo creaciones referentes al tema 11S. Una de las primeras sería el irregular conjunto de cortometrajes 11'09''01. Pero no sería hasta 2006 cuando la ficción comenzó a tratar a fondo los atentados. Con el tiempo, y aunque la Guerra de Irak ganó espacio entre los temas centrales del cine más político, obras como la sorprendentemente patriótica y sentimental World Trade Center, de Oliver Stone, se fueron abriendo paso. Mientras Stone se encargaba de mostrar las operaciones de rescate y limpieza en la zona cero, Paul Greengrass se centraba en la situación que vivieron los pasajeros de los vuelos malogrados por los terroristas en Untitled 93. Esta última es la misma línea que siguió el telefilme Flight 93.

En el contexto de unificación de discursos políticos y feroz condena de cualquier disidencia de la opinión gubernamental, apareció, sin embargo, una obra documental que mostraba un retrato feroz de la instrumentalización de los atentados que el gobierno americano llevó a cabo. Fue Fahrenheit 9/11, de Michael Moore, que sorprendentemente lograría triunfar entre la crítica en el Festival de Cannes en 2004 y que logró éxito de público a nivel mundial al tiempo que se granjeaba una gran hostilidad por parte de los sectores más reaccionarios de Estados Unidos. Fue precisa y naturalmente en aquel, su país, donde su cinta tuvo enormes problemas para ser distribuida. A la crítica hacia la idiosincrasia americana se sumó, también con medios muy limitados y escaso presupuesto, el alemán Wim Wenders con Tierra de abundancia, en 2004.

Series, cómics y libros

El efecto sobre la cultura que tuvieron los atentados del 11 de septiembre no solo se dejó notar en el cine. Algunas series que incluían habitualmente imágenes de las Torres Gemelas o que transcurrían en Nueva York, se vieron alteradas por los atentados. La popular comedia Friends eliminó los planos de la presentación, donde aparecían los citados edificios. La excelente serie de mafiosos Los Soprano fue un poco más allá e incluso el tema del terrorismo y los ataques a Estados Unidos se incluyeron en la trama de manera más significativa. Por otro lado, South Park, la irreverente serie de animación de Trey Parker y Matt Stone, dedicó un capítulo a ridiculizar de alguna manera las teorías conspiratorias sobre el 11S.

El cómic, sin duda, uno de los mercados culturales que más se ha nutrido en este tiempo de los atentados. Y se ha hecho fundamentalmente, como no, mediante las historias de superhéroes. La facilidad con la que este tipo de historietas ha sido vehículo del patriotismo americano ha provocado que sus guionistas se hayan sumergido en adaptarlas al contexto del 11S. A pesar de que héroes como Superman han vivido en sus carnes (o, mejor dicho, páginas) los estragos del terrorismo, la editorial que más se ha volcado con la causa ha sido, en pleno apogeo de adaptaciones cinematográficas además, Marvel (Spiderman, Hulk, X-Men, El Capitán América). El comic Heroes se presentó el 17 de octubre del 2001. Se trataba de una compilación de ilustraciones realizadas gratuitamente en el que se homenajeaba a los héroes auténticos como bomberos, policías y voluntarios, pero que al mismo tiempo contemplaba los atentados como un ataque contra la paz mundial y no contra Estados Unidos. Otro caso es el lanzamiento, por ejemplo, de Call of duty, que curiosamente defendería muchos de los postulados adoptados por Estados Unidos, como la necesidad de la invasión de Irak.

En este aniversario de una década tras el 11 de septiembre, la publicación o reedición de libros referentes al tema se está disparando. Los títulos son dispares. El título 9-11, del lingüista Noam Chomsky, muy crítico como siempre con Estados Unidos y con los recortes de libertades que se han sucedido desde entonces. Tras la caída: los Neoyorquinos recuerdan el 11 de septiembre y los años que le siguieron, basado en declaraciones y entrevistas de ciudadanos de Nueva York y que intenta describir los cambios que ha experimentado la ciudad desde los atentados.

 

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