Howard Gardner: "La escuela ideal es la que enseña a aprender"

-Se ha pasado toda la mañana en el Museo del Prado...
-Sí. Primero porque en mi trabajo el arte ocupa un lugar central, segundo porque sería un pecado pasar por Madrid y no pisar el museo.

-Un psicólogo como usted ve el arte de una manera distinta.
- Bueno, veo el arte de una forma especial, pero no por ser psicólogo, sino porque padezco daltonismo y tengo una visión muy pobre. He de mirar los cuadros muy de cerca y decidir constantemente qué detalle observo con gafas y cuál sin ellas. En cualquier caso, sí es cierto que he investigado mucho sobre cómo la gente ve el arte. Cómo cada cual identifica sus obras favoritas. Estoy muy interesado en descubrir qué es lo que nos hace diferenciar emocionalmente un Monnet de un Picasso, o de un Goya. Por otro lado, el arte es una pieza básica de mis estudios sobre la creatividad.

-La capacidad de algunos artistas de adelantarse a su tiempo es uno de los componentes de la creatividad.
-No lo diría tan rotundamente. Creo que hay gente muy creativa que ve cosas que otros contemporáneos suyos no advierten. Eso es una clase de creatividad. Pero a la gente realmente creativa no le importa lo que el resto de la humanidad piense. Tiene una idea, quiere expresarla y busca el mejor medio para hacerlo. Y si no existe el medio, lo inventa. Intentar adivinar qué le gusta a la gente de tu tiempo, o qué le gustará a la de las futuras generaciones no es un buen modo de ser creativo. Nadie puede controlar la creatividad. Es imposible decir que uno no quiere ser creativo si lo es, o viceversa.

-Hoy la mayoría de la gente confunde fama, creatividad y éxito...
-Es un grave error. Como también lo es confundir ser creativo con ser un experto. Eres experto si haces algo muy bien, pero eso no supone que tu acción sea particularmente novedosa. Hay muy buenos pintores que no son creativos porque no han cambiado nada en la forma en que pintaban sus predecesores y no han influido a los que vienen después.

-¿En un mundo como el de hoy, es suficiente ser creativo o tienes que convencer a la gente de que lo eres?
-No me creeré que eres creativo, a no ser que los que te rodean piensen que lo eres. A cuantos más convenzas, mejor. Puedes creer que tienes el secreto para cambiar tu entorno, pero si el resto del mundo no se entera no sirve de nada.

-Usted se ha especializado también en el estudio de las mentes líderes. Es curioso que en algunos ámbitos sociales el liderazgo esté mal visto...
-Me parece que lo que está mal visto es un cierto tipo de liderazgo, sobre todo en la política. Pienso que la gente suele tener muy mala impresión de los políticos porque los considera egoístas, ambiciosos, deshonestos, mentirosos... Pero el auténtico líder es el que puede cambiar el comportamiento de los demás; sobre todo en los momentos de crisis. Nadie necesita un líder cuando todo le va bien. Pero cuando hay un desastre es necesario que alguien te muestre lo que debes hacer, para bien o para mal. Al fin y al cabo eso es lo que hizo Hitler.

-Pero la carrera por convertirse en líder puede confundirse con mera ambición personal.
-Parece habitual que la gente que quiere convertirse en líder lo haga conscientemente para tener influencia o incluso poder. Esto es cierto muchas veces, pero no siempre. En algunas ocasiones el liderazgo es algo que se escapa a tu propio control. De Gaulle o Churchill fueron seres excepcionales hasta que Hitler murió y acabó la guerra; entonces su figura se diluyó. Fueron líderes en un momento histórico en el que sus países estaban a punto de rendirse y ellos tomaron las riendas con heroicidad. Es algo que iba más allá de sus propios deseos o de sus intereses personales en tener poder o influencia social. Y cuando el momento histórico que los creó se desvaneció, también lo hizo su capacidad de liderazgo.

-¿Qué tiene de bueno convertirse en líder?
-A la mayoría de la gente no le gustaría ser líder porque es un trabajo muy duro. Uno tiene que tomar decisiones difíciles, dejar a gente de lado, olvidarse de muchas cosas personales, ser más osado que nadie...
En el fondo, el liderazgo y la creatividad son cosas muy parecidas. La única diferencia es que el líder influye directamente en las vidas de los demás y el creativo hace algo que influye en la forma en la que los demás lo hacen. Pero en ambos casos es una tarea bastante solitaria.

-¿Ser líder es cuestión de unos pocos elegidos, o le puede ocurrir a cualquiera?
-Depende del círculo en el que te muevas. Si estrechas tus ambiciones verás que aumentan las posibilidades de desarrollar tu liderazgo. Evidentemente, sólo hay un líder de la política mundial pero alguien tiene que ser el líder de tu familia, o de tu comunidad de vecinos o de tu empresa, y no siempre es el padre, la madre o el jefe.

-¿Cree que los líderes de hoy son más fuertes o más débiles que los de antes?
-Son distintos. Hoy todo líder tiene una faceta pública que cuidar. Antes los líderes actuaban ante un grupo más reducido. Ahora lo tienen que hacer ante millones de personas. Antes el líder era elegido entre su grupo de influencia, entre su entorno; ahora, debe demostrar su liderazgo ante un círculo mucho mayor. Si un primer ministro no es capaz de salir en la televisión y explicar su programa, no durará mucho.

-¿Cuál es el secreto del éxito ante los medios?
-Un líder tiene que hablar al gran público como si lo hiciera a niños de cinco años. El mensaje básico tiene que ser muy simple. La audiencia está compuesta por gente con diferentes grados de educación, diferentes profesiones, orígenes, razas... Cuando uno empieza a hablar de forma complicada corre el peligro de que el público se vuelva en busca de alguien que hable más claro.

-¿Se pueden crear líderes desde la escuela?
-No es esa la función de la educación. Creo que la escuela ideal es aquella que enseña a aprender. El estudiante debe conocer cuáles son los temas más importantes que ofrece su cultura y desarrollar las herramientas necesarias para profundizar en aquellos que más le atraen durante su periodo de educación y durante el resto de su vida. Se suelen publicar listados de 500 o 1.000 libros que todo estudiante debería leer antes de graduarse. Yo pienso que es un error: deben leer un número reducido de obras, pero hacerlo en profundidad, aprendiendo a leer y a pensar sobre lo que han leído. Ya tendrán tiempo de disfrutar con el resto de la lista.

?Otra área en el que usted fue pionero es la del estudio psicológico con cerebros dañados...
-Hice ese trabajo desde 1970 a 1990 y he de decir que no volvería a hacerlo. Pienso que ya no es necesario estudiar cerebros dañados para comprender mejor la mente humana. Ahora es posible analizar en directo la mente sana gracias al escáner, al PET, a la resonancia magnética... Hoy, estudiar el cerebro es mucho menos exótico pero más eficaz.

-¿La mente puede ser explicada sólo en términos neurocientíficos?
-No. Creo que tenemos que tomarnos muy en serio la parte física de la mente, pero debemos poner al mismo nivel también la cultura y la historia. Evidentemente se pueden explicar muchas funciones desde el punto de vista de la neurociencia, pero creo que mi principal contribución a este terreno es en la reivindicación de que el ambiente es una parte tan importante de la construcción de la mente como las neuronas.

-Pero lo cierto es que, con cada avance de la neurociencia, el papel de la cultura y el ambiente se reduce...
-¡Quién sabe! Dentro de muy poco seremos capaces de crear vida artificial. Si puedes hacer eso, también serás capaz de generar una vida cultural artificial. Entonces se habrá terminado definitivamente la dicotomía entre ambiente y genética. Pero hasta ese momento, el factor más importante que crea tu personalidad es si has nacido en Japón o en España. Puedes convertirte en un organismo completamente distinto dependiendo de dónde hayas nacido. Aun más: la gente que opina que todo está en los genes y en las neuronas, y que no deja espacio para la cultura y el ambiente, está reflejando inconscientemente su propia cultura y su propio ambiente, porque ésta suele ser una tesis propia de científicos occidentales. En Oriente no piensan así.

-¿Sigue defendiendo la teoría de las siete inteligencias que le hizo famoso?
-Por supuesto, pero he añadido dos categorías nuevas: la inteligencia naturalista, que nos permite relacionarnos con el medio ambiente y los animales, y la inteligencia existencial, que nos impulsa a hacernos preguntas sobre nuestro origen, nuestro destino, la muerte o los grandes problemas de la humanidad.
Jorge Alcalde

 

Esta entrevisa fue publicada enmayo de 1999, en el número 216 de MUY Interesante.

Etiquetas: psicología

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