¿Hay peregrinaciones en el vudú?

Cada mes de julio, miles de personas se desplazan hasta la cascada Saut d’Eau, situada a 60 kilómetros al norte de Puerto Príncipe, en el corazón de Haití.

 

Según la leyenda, Erzulie Dantor, diosa de la belleza y el amor, que suele identificarse con una virgen cristiana, la Señora del Monte Carmelo, se apareció en el lugar a mediados del siglo XIX y llevó a cabo varias curaciones milagrosas.

 

Desde entonces, los seguidores de la religión vudú se sumergen en las aguas de ese salto de 30 metros de altura convencidos de que tal práctica les traerá todo tipo de bendiciones, especialmente fortuna y salud.

 

El viaje hasta Saut d’Eau, que los fieles realizan mayoritariamente a pie, en burros o en autobús, es la peregrinación más importante de esta creencia sincrética, que aúna elementos animistas, católicos y politeístas. En el país caribeño se llevan a cabo al menos otras dos celebraciones que también atraen a gentes de numerosas poblaciones.



En este cauce, los asistentes llevan a cabo diversos ritos que, en teoría, permiten a algunos elegidos alcanzar el éxtasis y entrar en comunicación con los espíritus.

 

A estos y a la deidad local les ruegan desde concebir hijos hasta una mejora de sus condiciones económicas. También realizan ofrendas y sacrificios, se refrescan en las aguas, a las que atribuyen propiedades curativas, y las recogen para purificarse.

 

Por ello, no es extraño que se desprendan de sus ropas usadas, como si con ello intentaran renovarse simbólicamente. Los festejos, que se prolongan durante tres días, incluyen rezos en una iglesia cristiana próxima, cantos, fricciones con hierbas sagradas y consultas a los hounganes y mambós, los peculiares sacerdotes y sacerdotisas del culto, respectivamente.

 

En su imaginación, estos podrían estar poseídos por los loas, intermediarios sobrenaturales entre los hombres y Bondye, el ser supremo.

Etiquetas: culturaleyendas

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