Hablando latín

Sin embargo, si tuviéramos ocasión de viajar a la antigua Roma, habría expresiones que todavía entenderíamos -alter ego, casus belli, delirium tremens, pecata minuta, a priori?- ya que han pervivido en nuestro idioma y se usan habitualmente con su significado original. Por ejemplo, honoris causa significa por el honor; ex aequo, con igual mérito; nihil obstat, nada que objetar, y qui prodest? -la pregunta que muchas veces permite descubrir al culpable-, ¿a quién beneficia? Los diccionarios recogen varios cientos: in ilo tempore, modus operandi, vox populi, ipso facto, in situ o de facto, de hecho, por oposición a de iure, por derecho. Hay algunas q u e c o n el tiempo han acabado convertidas en palabras. Ocurre con exabrupto, salida de tono, que proviene de la locución latina ex abrupto; lo mismo que infraganti, cuyo origen es in fraganti, o mapamundi, del latín mappa mundi.

Hay muchas más, como lapsus linguae, que significa error o fallo lingüístico. Los romanos, minuciosos con sus gazapos, llamaron a las faltas en la escritura lapsus calami -textualmente, error de pluma-, y a los fallos de cabeza, lapsus mentales. Conviene, eso sí, tener cuidado con algunas. Por ejemplo, se debe decir grosso modo -sin la preposición "a"?, que significa de manera basta, sin rigor. De modo que lo correcto es decir "calculó grosso modo" y no "calculó a grosso modo". Otra es motu proprio, que se escribe y pronuncia así, con dos erres y no "propio". Y para terminar, una de mis favoritas, que aparece en una obra del dramaturgo Muñoz Seca: "Manzana ?dice el protagonista cogiendo una de un frutero-, in corpore sano".

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