George Lucas: "Hago cine para crear una nueva mitología"

Poco antes de que se estrene en España la esperadísima "presecuela" de La guerra de las galaxias, Episodio 1: La amenaza fantasma, George Lucas, su director, ha tenido ya que pasar por el trance de estrenar la película ante su público más amante y más crítico: el estadounidense. Pero eso es algo a lo que este veterano cineasta está ya acostumbrado.
-Los directores siempre están hechos un manojo de nervios poco antes del estreno de sus películas, pero usted siempre parece muy relajado.
-¿Manojo de nervios? Jamás me ha ocurrido. ¿Qué puede pasar? He cumplido con mi trabajo. Lo que ahora venga ya no es problema mío.

-La amenaza fantasma recaudó 100 millones de dólares en los primeros cinco días. ¿Esas cifras no le hacen perder el sueño?
-A mí sólo me hacen perder el sueño mis hijos, que ahora tienen 18, 11 y 6 años. Pero a esos cálculos no les hago caso. No espero superar los 1.800 millones de dólares de Titanic o los 500 millones de mi primera entrega de La guerra de las galaxias.

-Ahora nos dirá que no le importa que su película sea un fracaso...
-Me sentiría defraudado si no entrara entre las diez de mayor éxito. Pero yo he hecho muchas películas que no han ocupado esos puestos y, aun así, me gustan todas.

-¿Le frustra a usted no tener controlado al público?
-¡Ah!, usted seguramente ha leído eso de que quiero tener el control sobre todas las cosas. Acaba de estar aquí Admed Best, el actor que he cogido como modelo para Jar-Jar, una figura cinematográfica completamente digital. Traía consigo un muñeco de acción Jar-Jar. Me gustaría tener uno así, pero nadie me había dicho que iban a fabricarse. ¿Quién dice que controlo todo?

-¿Intenta usted ahora sacudirse la imagen de George Lucas como el Dios todopoderoso del imperio de Star Wars?
-Yo no me veo así. Vivo en San Francisco, bastante lejos de la industria del cine. La mayoría de mis amigos son catedráticos universitarios con los que hablo de todo, excepto de cine.

-Se dice que su amigo Francis F. Coppola le ha propuesto fundar una religión a partir de la iconografía de sus películas, algo parecido a L. Ron Hubbard, el escritor de ciencia-ficción que se inventó la llamada iglesia de la Cienciología.
-Sí, esa fue una fantástica ocurrencia de Francis. Me dijo: "La religión te hace verdaderamente poderoso". A lo que respondí: "El poder no me interesa".

-Además en La guerra de las galaxias abundan los motivos religiosos. En su última entrega aparece incluso la inmaculada concepción: la madre de Anakin Skywalker no puede explicarse cómo nació su hijo.
-Y usted probablemente pensó de inmediato en la Virgen María, ¿verdad? Seguro que los budistas opinan que estoy refiriéndome a Buda.

-¿Y, en realidad, qué quería usted contar?
-Simplemente deseaba crear una nueva mitología. Por eso me puse a hacer películas. El último mito moderno que ha producido nuestra sociedad es el western de Hollywood. Pero incluso éste se desvaneció en los años sesenta, cuando la rebelión y el realismo eran más importantes que la conquista del Oeste. Vi con claridad que el nuevo mito tenía que surgir en el espacio. El universo es la nueva frontera con la que chocamos.

-¿Creó usted con Luke Skywalker a su alter ego?
-Mis amigos prefieren llamarme Yoda en camisa de franela. Pero, es cierto, Luke es el héroe con el que mejor me identifico.

-¿Por el complejo de falta de padre?
-No, yo me he criado normalmente con padre y madre. Concretamente en el estado de California, en Modesto. Mi padre tenía una papelería, mi madre era ama de casa. Él siempre quiso que yo siguiera con el negocio, no le gustó nada que me obsesionara con ese arte estúpido, como él decía.

-¿Se ve usted a sí mismo como un buen padre?
-Lo intento. Lo más difícil es dar libertad a los hijos. Con 16 años ya quieren su propio coche. No te enteras de la vida que llevan. Cualquiera que tenga un adolescente en casa sabe que vive una vida propia de la que los padres lo ignoran todo. Hablo mucho con mi hija mayor, pero ella recibe influencias de muchas partes. Hoy en día resulta realmente difícil criar a un hijo hasta su mayoría de edad.

-Usted y su mujer Marcia Griffin adoptaron a esa hija. Tras su separación en 1984, decidió adoptar otra hija y un hijo. ¿Por qué lo hizo?
-Soy muy protector, me gusta cuidar de los demás. Por eso me he metido también a director de cine. Pero las películas han pasado a un segundo plano desde que tomé por primera vez a mi hija Amanda en brazos cuando era un bebé. Sin lugar a dudas, los niños son mi vida.

-¿Educa usted a sus hijos religiosamente?
-No en el sentido cristiano. Yo creo en una mezcla de religiones y filosofías.

-¿En "la fuerza"?
-?La fuerza? es una metáfora de un ser superior. Es el mayor misterio que sobrepasa nuestra imaginación. ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué espíritu rige nuestra existencia? Busco respuestas desde mi infancia, todos las buscan.

-Usted ha dicho que Episodio I marca un hito en la historia del cine, comparable a la invención del sonido y del cine en color.
-Sí, porque ahora podemos contar historias con un realismo fotográfico y que, sin embargo, han sido creadas por ordenador. Antes, al filmar, lo que hacíamos en realidad era producir fotografías cuyo resultado o detalle podíamos modificar más tarde, pero no la imagen en sí. Hoy ya se puede manipular todo con posterioridad.

-Imaginemos que Liam Neeson borda el papel, pero el viento le despeina por completo...
- ... yo puedo peinarle luego en el ordenador. Ya no tenemos que cortar, sino que mutamos las imágenes a nuestra entera satisfacción.

-Eso les debe sonar fatal a los actores.
-No tienen por qué tener miedo, A pesar de la tecnología, son insustituibles.

-Pero a Liam Neeson le ha salido una buena competencia con Jar-Jar, el primer personaje enteramente digital...
-Sí, mis aliens actúan realmente mucho mejor que antaño. Sin embargo, incluso para crear a Jar-Jar se necesitan dos actores: uno al filmar, que hable y que sirva de referencia a los demás miembros del elenco, y luego un animador con las cualidades de un actor que actúe de figura computerizada del modo más realista posible. Cuesta el doble y requiere diez veces más tiempo que con actores de carne y hueso.

-¿Merece la pena?
-Dentro de veinte años todas las películas se filmarán digitalmente. Eso es como la evolución del fresco al óleo en pintura. Los pintores del siglo XV podían modificar así sus pinturas una y otra vez. El control es mayor.

-¿Acaba de decir la palabra "control"?
-Me refiero, naturalmente, a que se tiene mucha más libertad.
C. Kruttschnitt/F. Schönberger

 

Esta entreista fue publicada en agosto de 1999, en el número 219 de MUY Interesante.

Etiquetas: ciencia ficcióncine

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar