Errores muy habituales


Errores muy habituales Hay palabras o expresiones de las que presumimos un significado que no se corresponde con la realidad, o que nos habituamos a utilizar en un contexto que no refleja su verdadero sentido. Así, por ejemplo, es muy probable que nos sorprenda saber que la palabra antípoda no se refiere a un lugar, sino a sus habitantes, de manera que no es correcto decir que Australia está en nuestras antípodas, como siempre habíamos supuesto, sino que nuestros antípodas, literalmente, son los australianos.

Otra de estas palabras que provoca errores y malentendidos es singladura. Utilizada a menudo como sinónimo de viaje, designa en realidad la distancia que recorre un barco en veinticuatro horas, contadas a partir del mediodía. De modo que una singladura es un viaje, de algún modo, pero de sólo un día. Un nuevo caso interesante lo constituye la palabra paliativo, adjetivo que, según el Diccionario, es aquello que mitiga, suaviza o atenúa, y que se refiere especialmente a los remedios que se aplican a las enfermedades incurables, de ahí la expresión cuidados paliativos. Sin embargo, es común escuchar o leer que determinado equipo, corredor o líder político ha conseguido una victoria sin paliativos, utilizando esta palabra como sinónimo de incontestable o indiscutible, cuando en realidad está lejos de significar eso.

También es curioso el uso que hacemos de la palabra rutinario, cuya definición se refiere al hábito o costumbre de hacer las cosas por pura práctica y sin razonar. De modo que resulta del todo incorrecto hablar de un registro o control rutinario, como muchas veces oímos, a no ser que se realice con desgana y falta de atención.

Y terminamos con la palabra agresivo, que tiende a la violencia, o que implica provocación y ataque, según la definición del Diccionario. Es decir, que agresivo puede ser el discurso de un diputado en el Parlamento, pero difícilmente lo será una venta, o una campaña de promoción o publicidad, posibilidad, en todo caso, que no deja de ser inquietante.

Jesús Marchamalo

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar