El curioso origen de los castellers

Los castells (castillos), que es como se llaman estas espectaculares torres humanas emblemáticas de Cataluña –los castellers son quienes las construyen con sus cuerpos–, proceden, al parecer, de unos alzamientos más pequeños que se erigían durante el llamado baile de los valencianos, una danza que se celebraba al sur del delta del Ebro en el siglo XV. Trescientos años después se extendieron al Camp de Tarragona, en el sur de Cataluña, donde cobraron entidad propia, desvinculada de bailes y centrada en la consecución de torres cada vez más altas y originales. Entonces pasaron a denominarse castells y a formar parte de las festividades locales.

 

La primera actuación documentada de los castellers data del 2 de febrero de 1801, durante las Fiestas Decenales de la Virgen de la Candela en Valls (Tarragona). Las agrupaciones de castellers se llaman colles y los castells se dividen en varias partes: la pinya o base, formada por diversos cordones concéntricos de personas; el tronc, tronco visible de la torre, de varios pisos; el pom de dalt o piso superior; y la enxaneta, el niño que sube hasta la cima y alza el brazo sin que el castillo se desmorone. Los grupos opcionales de refuerzo se llaman folre y manilles. La popularidad, altura y complejidad de estas formaciones creció sobre todo a partir de los años 80 del siglo XX. En 2010 fueron reconocidas por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Etiquetas: Españacuriosidades

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