De profesión, ladrón

De profesión, ladrón La especialización labo ral afecta también al mundo del hampa. Uno puede ser ladrón, así en general, pero según la técnica empleada formará parte de un "gremio" concreto. El dramaturgo Alfonso Sastre recogió las diferentes formas de apropiación de lo ajeno en su libro Lumpen, marginación y jerigonza. Así, un garirtero o palquista es el ladrón que se introduce en una casa por las ventanas, escalando.

Caletero es el que entra aprovechando un descuido, una puerta abierta, una rendija. Viene de calar, introducir la mano en un bolso sin que el propietario se dé cuenta, y también penetrar en las intenciones de alguien: "te he calado" o "te tengo calado". Butronero es el que utiliza como puerta un butrón o agujero. Y sicatero o cicatero, el que roba con una cuchilla, cortando bolsillos o bolsos para hacerse con el botín. Luego están el mareador, que marea o lía a su víctima; el bajacerrero, ladrón de fruta en los mercados; y el bajamanero, el que hace su trabajo ocultándose, por debajo. Ah, y también hay ladrones de guante blanco, que salen mucho en las películas.

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