Comidas repugnantes que en algunos países son un manjar

Semen de caballa, hormigas culonas, cabeza de salmón fermentada, huevos “de mil años”… Si eres de estómago delicado, no sigas leyendo.

“No os vayáis de Colombia sin probar las famosas hormigas culonas”, recordaba Miguel de la Quadra-Salcedo a los participantes en la 30 edición de la Ruta BBVA antes de partir en su aventura hacia tierras sudamericanas. Y razón no le faltaba, pues aunque pueda parecer asqueroso, se trata de una de las comidas más típicas del país tricolor. Se tratan de hormigas gordas fritas y que, una vez en la boca, son parecidas a comer una palomita ligeramente quemada y con un sabor parecido al maíz frito. Toda una delicia en el interior de Colombia.

En China, por su parte, son típicos los conocidos como huevos “de mil años” o huevos milenarios. Son huevos de pato que tardan entre uno y seis meses en madurar y que se conservan durante un año. Su aspecto es horrendo, con una cáscara rodeada de una costra de barro y con la clara con un aspecto de jalea parda ligeramente transparente. La yema es semisólida y tiene un color gris verdoso.  Aun así, son muy famosos en el país asiático, con un sabor salado con toques de sulfuro y amoniaco.

Volviendo a Sudamérica, a la zona más selvática del país, encontramos otro manjar imprescindible y, para muchos, realmente repugnante. Se trata del Suri, unos gusanos blancos y gordos que se fríen ligeramente mientras están vivos y que “explotan” en la boca. Su textura es cremosa, lo cual resulta asqueroso para muchos occidentales poco habituados a comer insectos.

Pero no solo en las zonas selváticas se comen bichos y cosas repugnantes. En Alaska, por ejemplo, el salmón es uno de los peces más consumidos. Hasta ahí todo bien, pero imagina que en vez de a la plancha o ahumado tuvieras que comerte la cabeza del animal previamente macerada bajo tierra durante meses y ligeramente podre. Seguro que ya no te haría tanta ilusión. Pues allí las conocidas como cabezas apestosas o hediondas es una delicia exótica que muchos viajeros prueban en sus viajes a la zona.

Y si no quieres tampoco ir muy lejos para probar nuevas experiencias sensoriales no te preocupes. En 2008 el afamado chef Ferrán Adriá presentó un par de manjares que para muchos serán realmente repugnantes: semen de caballa y médula de atún. Según aseguran quienes lo han probado, el sabor de las gónadas de este pescado es delicado y su textura cremosa. Por su parte, la médula de atún se usa para hacer más gelatinosos algunos platos calientes.

Si se piensa fríamente dentro de la comida occidental podemos encontrar otros platos que, de no ser por nuestra educación, también serían dignos de este elenco. Sangre de cerdo coagulada, queso fermentado por gusanos, moluscos vivos… ¿Volverás a comerte una gamba y a chuperretear la cabeza con el mismo ánimo después de leer este artículo?

Fotografía: RutaBBVA 2015

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