Apellidos para todos los gustos

apellidos-profesionesNo se sabe cuándo empezaron a usarse los apellidos y a transmitirse a los descendientes, pero parece razonable pensar que para distinguir una persona de otra que tenía el mismo nombre de pila, se añadiera el oficio, el nombre del padre o el lugar de procedencia. Por ejemplo, Juan el Herrero o Pedro el de la Villa, términos que acabaron convirtiéndose en apellidos. En la Edad Media se extendió la costumbre en Castilla y Navarra de añadir la partícula -ez al final del nombre del padre. Así, Sánchez, González o Gutiérrez indican que esas personas son hijos o pertenecen a la estirpe de Sancho, Gonzalo o Gutierre. Otras veces la filiación se señalaba uniendo la preposición de al nombre paterno: de Juan o de Lucas. La mayoría de los apellidos puede clasificarse por su procedencia en unos pocos grupos. Además de los citados patronímicos, relacionados con la familia a la que se pertenece, están los toponímicos, que se corresponden con localidades de origen o residencia -Burgos, Sevilla- o nombres de lugares: Torres, Castillo, Corral, Sierra o Montes.

De tal palo?


Luego están los que derivan de cargos y profesiones, como Herrero, Cabrero, Conde o Alcalde. No sólo eran útiles para identificar a una persona, sino que durante mucho tiempo, debido al poder de los gremios, los propios oficios eran hereditarios y pasaban de padres a hijos junto con el apellido.

Otros tienen que ver con características físicas -Alto, Alegre, Cano, Bajo o Grueso-, y los hay de origen incierto, que no caben en ninguna de esas categorías. Pese a la diversidad, más de un tercio de la población española comparte apenas 20 apellidos; los cinco más comunes son García, López, Pérez, González y Sánchez.

Jesús Marchamalo

Etiquetas: curiosidades

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