Alabarderos con mucho cuento

Alabarderos con mucho cuento Cuenta el escritor Corpus Barga que uno de sus recuerdos favoritos de infancia era el cambio de guardia de los alabarderos. Este cuerpo, cuyos miembros formaban marciales en las puertas armados con la alabarda ?una pica en forma de media luna-, se ocupaba de la vi gi lan cia dentro del palacio real.

Los alabarderos abrían paso a ministros, consejeros y nobles mientras daban en el suelo con la parte inferior de la alabarda ?una pieza metálica llamada cuento? el número reglamentario de golpes que correspon diera a la dignidad de quien pasara. Así que, según la categoría de los invitados, había tardes de mucho cuento y tardes de poco cuento en palacio.

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