Científicos y periodistas, una relación positiva PDF Imprimir E-mail

La interacción aumenta la socialización de la ciencia y el reconocimiento público de la profesión investigadora.

 

La relación entre científicos y periodistas ha estado tradicionalmente presidida por una cierta tensión, incluso desconfianza. Por lo menos, este es el estereotipo con el que hemos convivido durante muchos años. Unos, envueltos en sus batas en sus inexpugnables torres de marfil, y los otros, diseminando las más variopintas informaciones por doquier sin demasiados escrúpulos sobre una correcta y rigurosa recontextualización del conocimiento. No en vano, en todas las encuestas conocidas sobre credibilidad profesional, científicos y médicos ocupan la parte más alta de la valoración del público, mientras los periodistas suelen acompañar a los políticos en las zonas más bajas de esta clasificación social.

De buen rollo. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Science –Interactions with the mass media– demuestra que las interacciones entre científicos y periodistas se producen con más frecuencia y más fluidamente de lo que a priori se había pensado. El artículo revela que un porcentaje inesperadamente alto de investigadores han tenido en los últimos tres años buenas relaciones con los medios de comunicación y que la mayoría están, en general, satisfechos con la experiencia. Un dato muy significativo es que la motivación para establecer esta relación con el mundo del periodismo fue la evidencia práctica de que esta comunicación aumenta el reconocimiento del público por la ciencia y, naturalmente, por la labor de quienes la desempeñan.

Periodismo impredecible. Este estudio, realizado simultáneamente en cinco países –Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos– también pone de manifiesto que los científicos involucrados en las interacciones tienden a ser los más productivos y suelen ocupar lugares de liderazgo. Y aunque pesan más los aspectos positivos, parece persistir un cierto recelo, fundamentalmente por la percepción científica de que el periodismo es impredecible. No hay duda de que este ámbito, hoy en franco declive, debe mejorar su capacitación y especialización profesional alejándose de una cada vez mayor deriva hacia la trivialidad.

¡Ayuda, please! Los autores de la investigación concluyen que la necesidad funcional de la comunicación científica va camino de convertirse en un fenómeno mundial, dado el carácter democrático de la sociedad del conocimiento. Al fin y al cabo, también hay que tener en cuenta que la propia metodología científica comporta el acto comunicativo, la explicación pública en el estricto contexto de cómo se ha llegado a unos resultados a partir de unas determinadas hipótesis. ¿Por qué no ir más allá y contribuir a socializar la ciencia, con la ayuda de los periodistas?