¿Somos todos autocaníbales?

Sí, lo somos, pero a nivel microscópico. Cuando tienen hambre, nuestras células se digieren a sí mismas, así como a los virus y bacterias que las invaden.

Nos resulta extraño y degradable pensar en el canibalismo cuando hablamos de personas. Más aun si pensamos en comernos partes de nuestro propio cuerpo. Sin embargo, todos nosotros somos en cierta medida autocaníbales, ya que nuestras células son capaces de digerir sus propios componentes cuando disponen de pocos nutrientes.

Las células humanas controlan su propio crecimiento gracias a  diversos mecanismos moleculares mediante los que detectan los niveles de nutrientes presentes en el entorno en el que viven (niveles de nitrógeno, glucosa, amino ácidos...). Así, cuando hay nutrientes suficientes en el espacio extracelular, nuestras células activan ciertas vías que inducen la síntesis de proteínas y, con esta, el crecimiento celular; por el contrario, si detectan niveles bajos de nutrientes activan un mecanismo llamado autofagia (o autocanibalismo), a través del cual degradan componentes propios como las mitocondrias y los complejos proteicos, que les servirán como fuente de nutrientes.

Además, nuestras células emplean la vía de autofagia para responder a la invasión por ciertos virus y bacterias. De hecho, esta es una de las vías que utiliza el sistema inmune para combatir infecciones. De esta forma, el patógeno invasor queda envuelto por unas membranas celulares, llamadas autofagosomas, y es degradado mediante la acción de diversas enzimas que trabajan en el interior de dichas membranas.

 

Experimentos en el laboratorio

Diferentes estudios han demostrado que, al someter en el laboratorio a células humanas infectadas por ciertas bacterias, tales como las causantes de la tuberculosis o la salmonelosis, a un estado de falta total de nutrientes, estas activan la vía de autofagia como respuesta inmunitaria, reduciéndose así la infección. De hecho, investigadores de la Universidad de Toronto han descubierto que en algunos casos como en el de Salmonella, son las mismas bacterias las que generan en la célula humana la sensación de falta de nutrientes, a lo que la ella responde atacando a su invasor mediante autofagia.

Sin embargo, estas investigaciones se han realizado con células humanas en cultivo y no con humanos. En nuestro cuerpo, a diferencia de lo que ocurre en células aisladas que crecen en el laboratorio, las células disponen de nutrientes suficientes incluso si comemos pocos alimentos durante varios días. Por tanto, los estudios aquí expuestos nunca deberían llevarnos a pensar que hacer dieta nos puede evitar sufrir infecciones. Siempre será mejor que preguntemos a nuestro médico por los antibióticos que debemos tomar en el caso de sufrir una infección bacteriana.

Etiquetas: cienciaenfermedades

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