¿Cuál es la estrella más plana conocida?

Se llama Archemar, y completa una rotación sobre sí misma cada dos días.

Los lectores más tiquismiquis sabréis que la Tierra no es exactamente esférica porque, debido a su rotación, el material del ecuador experimenta una fuerza centrífuga mayor que el más cercano a los polos. Esta diferencia “aplana” nuestro planeta, de manera que el diámetro entre los dos polos es casi 40 kilómetros menor que su diámetro ecuatorial. O sea que, si queréis ser repelentes, corregid a cualquiera que afirma que la Tierra es redonda diciendo que la Tierra es en realidad un geoide. Si queréis ser más repelentes que el repelente, puntualizad que geoide sólo significa que "la Tierra tiene forma de Tierra" y que en realidad su forma es la de un "esferoide oblato".

El caso es que, aunque la Tierra esté “aplanada”, la diferencia entre sus diámetros es tan mínima que no se puede percibir en una foto. Pero existen objetos que experimentan diferencias de fuerza mayores a lo largo de su volumen y que presentan un aplanamiento visible

El caso más extremo es el de la estrella Achernar, que completa una rotación sobre sí misma cada dos días. Puede parecer poco, claro, pero hay que tener en cuenta que esta estrella tiene un diámetro que, de media, es 9 veces mayor que el del Sol. Notad que digo de media porque, en realidad, esta estrella está tan aplanada que su diámetro en el ecuador es 11,4 veces mayor que el del sol, pero entre sus polos es sólo 7,3 veces el diámetro que el del Sol.

Pero hay otros objetos que rotan aún más deprisa… Aunque no se deforman tanto porque su tamaño es mucho menor y, por tanto, las fuerzas generadas por la aceleración no son tan extremas.

Por ejemplo, cuando una estrella muy masiva muere al reventar en forma de supernova, uno de los posibles resultados de la explosión es una estrella de neutrones, un objeto extremadamente denso que apenas mide unas decenas de kilómetros de diámetro. Pero, claro, el momento angular de la estrella debe conservarse tras la explosión así que, para compensar la compresión de la masa, empiezan a rotar a velocidades extremadamente altas. Tan altas que el púlsar más rápido conocido rota a unas vertiginosas 700 revoluciones por segundo.

La cifra es difícil de imaginar, pero los seres humanos nos hemos acercado a esa marca en 2013, cuando un grupo de investigadores logró hacer que una esfera microscópica de carbonato de calcio rotara a 600 millones de revoluciones por minuto en el interior de una cámara de vacío utilizando láseres… lo que implica, nada más y nada menos, que la esfera rotaba 10 millones de veces cada segundo… ¡alucinante!

Etiquetas: astronomíacienciaestrellas

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