¿Cómo se forman las estelas de los aviones?

Mirando al cielo, muchas veces nos quedamos absortos contemplando el recorrido de los aviones. Nos divierte especular con su destino y con su origen, pero hay algo que llama más la atención: ¿qué son esas líneas blancas que van dejando a su paso?

Esas líneas blancas, que pueden recordar a nubes de tipo cirro, se llaman estelas de condensación y son popularmente conocidas como contrails (del inglés "condensation trails"). Las estelas se producen como consecuencia de la alta temperatura de los chorros de gases que salen de los motores de los aviones. Estos gases, que esencialmente están formandos por aire, provocan la condensación del vapor de agua de la atmósfera y, por tanto, la formación de estelas. Dependiendo de las circunstancias, humedad y temperatura sobre todo, la estela puede disiparse o aumentar de tamaño hasta convertirse en una nube.

Para entender mejor la formación de los contrails, no hay nada como salir de casa una mañana fría de invierno. Al exhalar el aire de nuestros pulmones comprobamos físicamente cómo se forma una pequeña nube. Como el aire que expulsamos se encuentra más caliente que el del ambiente, una pequeña cantidad de vapor de agua se condensa y así producimos nuestra propia estela. Pensad en el tamaño que llega a tener en el caso de los aviones: los gases que salen del motor lo hacen a temperaturas cercanas a 1.000ºC y la temperatura de la atmósfera es varias decenas de grados bajo cero.

Posiblemente se os esté pasando por la cabeza que las estelas no son un fenómeno del todo deseable. Tenéis razón, pero se trata de un hecho inevitable. El mayor inconveniente que puede producirse es que las estelas no se disipen y pasen a ser nubes, disminuyendo así la visibilidad en el espacio aéreo y contribuyendo artificialmente al calentamiento global del planeta.

Teorías de la conspiración

Por otro lado, existe un número importante de personas que difunden la creencia de que a través de las estelas de condensación se esparcen ciertos productos químicos con diversos fines, lo que ha dado origen a una teoría de la conspiración. El fenómeno de los chemtrails (chemical trails o estelas químicas) no tiene fundamento científico que lo respalde, por lo que su existencia no se ha podido demostrar de manera fehaciente.

Sean contrails o chemtrails, no es posible escapar de ellos con los motores actuales. Solo el futuro y la evolución de la tecnología nos darán la fórmula para su eliminación.

Javier Bujalance cursa estudios de ingeniería aeronáutica en la Universidad de Sevilla. Artículo escrito en colaboración con la UCC+i de la Universidad de Sevilla

Etiquetas: cienciafísica

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