¿Cómo han evolucionado los cocodrilos?

Muchas características de los primeros cocodrilomorfos, que se desarrollaron hace más de 200 millones de años, perviven en los cocodrilos y caimanes actuales.

Los antepasados remotos de los actuales cocodrilos que vivieron en el Triásico, un período de la escala temporal geológica que culminó hace unos 200 millones de años, eran animales terrestres, pequeños y ágiles. Con el tiempo, estos fueron dando origen a otras muchas variedades, entre ellas, algunas semiacuáticas y marinas. 

No obstante, en algún momento a finales del Cretácico, otro período que se prolongó entre  hace 145 y unos 66 millones de años, surgió la rama filogenética de los eusuquios o cocodrilos verdaderos, a la que pertenecen los caimanes, aligátores, cocodrilos y gaviales actuales. Todos ellos se caracterizan por sus escamas y placas dérmicas y la especial disposición de sus orificios nasales. El caso es que sus adaptaciones evolutivas resultaron ser tan exitosas, que su anatomía apenas ha variado desde entonces. 

Entre los primitivos –y extintos– arcosaurios emparentados con los cocodrilos se encuentra, por ejemplo, el Prestosuchus  chiniquensis, que vivió hace 230 millones de años. Este depredador de seis metros de largo, quizá el mayor de su época, utilizaba sus cuatro largas extremidades para correr a gran velocidad. Unos 30 millones de años después, el pequeño Protosuchus richardsoni, de apenas un metro, ya presentaba escamas osificadas similares a las que poseen los cocodrilos modernos. 

Más tarde, en el Cretácico apareció una de las especies de cocodrilomorfos más impresionantes: Sarcosuchus imperator. Este superdepredador vivió hace 110 millones de años en lo que hoy es el Sahara. Se cree que rondaba los 12 metros de largo y pesaba unas 8 toneladas, y estaba protegido por escamas de 30 centímetros. Se alimentaba de grandes peces, pero con sus inmensas mandíbulas, podía arrastrar bajo el agua incluso a algunos dinosaurios que se aproximaban a las áreas pantanosas que habitaba.

Más grande aún pudo ser el Purussaurus brasiliensis, una suerte de caimán gigantesco que hace ocho millones de años dominó las áreas acuáticas por las que hoy se extiende la cuenca del Amazonas. Con sus casi 15 metros de largo y sus 10 toneladas ocupaba la cima de la cadena trófica

Imagen: Davide Bonadonna / Universidad de Alberta

Etiquetas: animalescienciaevolución

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