Viaje simulado a un asteroide

asteoride-simulacionCientíficos de la NASA y la ESA viajaron a un desierto cerca de Flagstaff, en Arizona (Estados Unidos), para simular cómo sería la exploración de un asteroide. Desde el año 1999, científicos, astronautas e ingenieros de distintas universidades y centros de la NASA se dan cita una vez al año en este lugar para simular misiones tripuladas a la Luna y a Marte. Estas simulaciones realistas en entornos extremos ayudan a planificar mejor las futuras misiones de exploración espacial y a adquirir experiencia en el control de operaciones complejas.

Este año la tripulación de astronautas y geólogos "aterrizó" en un asteroide para explorar su superficie en una serie de actividades extravehiculares, a pie y con la ayuda de dos Vehículos de Exploración Espacial. Durante las dos semanas que duró la simulación, la tripulación vivió en el interior de un Hábitat de Espacio Profundo, en el que también se simulaban las comunicaciones con su nave nodriza y con el centro de control de la misión en la Tierra. Para simular la distancia que los separaba de nuestro planeta, se introdujo un retardo artificial en las comunicaciones de 100 segundos. La tripulación también se las tenía que arreglar con un ancho de banda bastante limitado.

Aunque todavía resulte imposible simular la reducida gravedad de un asteroide, los miembros de la expedición se tenían que comportar como si estuviesen sobre un pequeño cuerpo celeste. Por ejemplo, tenían que anclarse al suelo cada vez que utilizaban sus martillos para tomar muestras geológicas, para evitar que el retroceso del golpe los lanzase de vuelta al espacio profundo.

El centro de control científico de la misión fue la sala de control "Erasmus" en ESTEC, el centro tecnológico de la ESA en Noordwijk (Países Bajos), que normalmente se utiliza para controlar las operaciones científicas a bordo de la ISS. El equipo de 11 científicos e ingenieros de Francia, Italia, Países Bajos, ESA y NASA se comunicaban con la tripulación de Arizona como si se tratase del centro de control de una misión real a un asteroide. "Estos científicos fueron como otro cerebro y un nuevo par de ojos para la tripulación", explica Sylvie Espinasse, coordinadora del proyecto para la ESA.

En una misión real a un asteroide, los exploradores tendrán que enfrentarse a las temibles tormentas solares, que interrumpirán las comunicaciones por radio y les obligarán a buscar refugio.

Etiquetas: NASA

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