Viaje al dónut de un agujero negro masivo

Por primera vez se ha podido observar de forma directa el disco de gas y polvo que rodea el corazón de una galaxia activa.

A mediados de los años 80, los astrónomos llegaron a la conclusión que los agujeros negros supermasivos estaban cubiertos por densas nubes de polvo y gas en forma de dónut que alimentaban su hambre insaciable de materia, y le pusieron el nombre científico de torus o toro. En realidad, se trata de roscos grumosos y no tan perfectos como los bollos que te puedes comprar en la tienda o el supermercado. Su presencia explicaría por qué algunos de esos campos gravitatorios masivos, situados en el centro de las galaxias, se mantienen ocultos, no pueden detectarse sus características emisiones de radiación.

Ahora, por primera vez, los científicos han tenido la oportunidad de examinar directamente el dónut de un agujero negro, gracias a la potencia de los radiotelescopios del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), en el desierto de Atacama (Chile). Un equipo liderado por Santiago García-Burillo, del Observatorio Astronómico Nacional (Madrid), apuntó a un lugar ya rastreado anteriormente: el corazón de la galaxia NGC 1086, que está situada a 50 millones de años luz. Aunque es una de las galaxias más brillantes, cercanas y activas, el dónut aparece miles de veces más pequeño que la Luna.

Aparte de ser una demostración de la potencia del ALMA, esta observación directa de la emisión de polvo y la distribución molecular de gases concentrados en torno al agujero negro masivo servirá para averiguar por qué y cómo funcionan los llamados Núcleos Activos de Galaxias (AGN, por sus siglas en inglés) y cuál es la causa de que estos discos de materia no sean uniformes.

Etiquetas: agujeros negrosastronomíainvestigacióntelescopio

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