Una lucha contra los elementos en el Pleistoceno

El hallazgo de miles de herramientas líticas en Jordania muestra la capacidad de adaptación que poseían nuestros ancestros hace más de 200.000 años.

Hace 250.000 años, el desierto aún no había alcanzado el norte de Jordania y las tierras húmedas ocupaban amplias extensiones más allá del actual oasis de Azraq. No obstante, el entorno se volvió extraordinariamente árido en poco tiempo, y las poblaciones de antiguos homininos – homínidos bípedos que caminaban en posición erguida– que poblaban la zona se vieron obligados a subsistir en un hábitat muy complejo.

Un reciente estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science ha revelado que, pese a todo, desarrollaron unas estrategias de supervivencia muy avanzadas y una capacidad de adaptación parecida a las que miles de años después mostrarían los primeros humanos modernos que abandonaron África. Para determinarlo, un equipo de investigadores de distintas instituciones, coordinado por expertos del Departamento de Antropología de la Universidad de Victoria, en Canadá, ha analizado a fondo 7.000 de las 10.000 herramientas de piedra recuperadas en la región durante tres años de excavaciones. Entre ellas se cuentan distintos tipos de raspadores, proyectiles y hachas de mano.

En 17 de estas piezas encontraron residuos proteicos, procedentes del consumo de diferentes animales. "Sabemos desde hace tiempo que nuestros ancestros ya empleaban útiles hace 2,5 millones de años. De hecho, ello sugiere que su comportamiento se asemejaba al de los carnívoros. Pero, ahora, por primera vez, contamos con pruebas que nos muestran qué animales en concreto atrapaban para sobrevivir", indica la paleoantropóloga April Nowell, de la citada institución canadiense, que ha encabezado la investigación. "Los homininos que habitaban esta área aprovecharon presas de muy distinto tipo, desde rinocerontes a aves acuáticas, en un momento especialmente complicado”, señala Nowell. “Desarrollaron tácticas muy avanzadas para explotar al máximo los recursos, protegerlos y evitar a los depredadores; desde luego, son mucho más complejas de lo que podría esperarse", asegura.

Nowell y sus colaboradores creen que este hallazgo también permitirá conocer mejor cómo fueron los primeros contactos que mantuvieron los humanos modernos y las poblaciones arcaicas dispersas por Europa y Asia.

Imagen: April Nowell / Universidad de Victoria

Etiquetas: Paleolíticopaleontología

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