Un plan para desviar asteroides peligrosos

Un estudio coordinado por el CSIC examina la posibilidad de utilizar proyectiles cinéticos para intentar desviar asteroides en rumbo de colisión con la Tierra.

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Un plan para desviar asteroides peligrosos

El pasado 9 de enero, un asteroide de entre 15 y 34 metros de diámetro pasó a apenas 200.000 kilómetros de la Tierra a una velocidad de 16 kilómetros por segundo. Parece mucho, pero si tenemos en cuenta que es más o menos la mitad de la distancia que media entre la Luna y nuestro planeta podría decirse que nos pasó rozando. Nadie supo de su existencia hasta dos días antes, cuando fue detectado por los científicos del programa Catalina Sky Survey, de la Universidad de Arizona, que rastrean el cielo en busca de este tipo de objetos.

Para los expertos, que una gran roca espacial alcance la superficie terrestre no es una cuestión de si ocurrirá o no, sino de cuándo sucederá. Los cuerpos de menos de 25 metros suelen desintegrarse en la atmósfera, pero los de mayor tamaño pueden ocasionar importantes daños. Así, hace unos 50.000 años, uno de entre 30 y 50 metros de largo cayó en lo que hoy es el norte de Arizona. El impacto originó un enorme cráter, perfectamente visible en la actualidad, de unos 1.200 metros de diámetro y 170 de profundidad.

Aunque este tipo de sucesos resulta muy infrecuente, siguen y seguirán ocurriendo. Por ejemplo, en 2013, un bólido espacial que explotó en el cielo, cerca de Cheliábinsk, en Rusia, generó una energía 30 veces superior a la de la bomba atómica que arrasó Hiroshima; la onda expansiva provocó numerosos daños y casi 1.500 personas resultaron heridas. El objeto que lo originó todo era relativamente pequeño, de solo unos 18 metros.

Ahora, un equipo internacional de investigadores dirigido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha presentado un estudio en el que se examina una posible forma de evitarlo. En un artículo publicado en la revista revista The Astrophysical Journal, estos expertos exploran los efectos que tendría el impacto de un proyectil cinético, esto es, sin carga explosiva, sobre un asteroide. La idea es dilucidar si de ese modo sería posible desviar uno de estos objetos, lo que puede constituir una información muy valiosa en el caso de que, algún día, sea necesario hacerlo. Para ello, se han centrado precisamente en el de Cheliábinsk. Así, han determinado que, en buena parte, el éxito de esta iniciativa dependería de las propiedades físicas del asteroide, como su densidad, composición y estructura interna.

"El estudio de la composición química y mineralógica del meteorito de Cheliábinsk nos permite conocer detalles fundamentales de los procesos de compactación por colisiones que han sufrido los asteroides cercanos a la Tierra. Los resultados de este trabajo son muy relevantes para una posible misión en que se desee desviar de manera eficiente uno de ellos", señala en un comunicado el investigador del CSIC Josep María Trigo, del Instituto de Ciencias del Espacio, que ha participado en el proyecto.

Los científicos han usado un nanoindentador, un ingenio equipado con un diminuto pistón rematado en una cabeza de diamante que genera una presión continua y pequeñas muescas en los materiales que formaban la roca espacial –los mismos que integran la mayor parte de las que suponen una amenaza para nuestro planeta– y permite conocer su dureza, elasticidad y resistencia a la fractura. Según los investigadores, gracias a la realización de estos experimentos, estamos más cerca de afrontar con éxito un encuentro con asteroides.

Imagen: NASA

Etiquetas: AsteroidesTierrafísica

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