Un estudio científico sugiere que la mano humana ha sido diseñada por un “Creador”

Un trabajo supuestamente creacionista publicado por la revista PLOS ONE ha desatado la polémica en las redes sociales. ¿Quién lleva razón?

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A principios de año, la revista de acceso abierto PLOS ONE publicaba un estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad Huazhong (Wuhan, China) en el que se relacionaba la arquitectura biomecánica de las manos humanas con su capacidad para coordinarse y realizar una gran variedad de tareas.

El artículo seguramente hubiera pasado desapercibo de no ser porque James Mclnerney, experto en Biología Evolutiva de la Universidad de Manchester, denunció a través de Twitter que en el texto se sugiere que el diseño de la mano humana está dirigido por un Creador. En efecto, la última parte del Abstract (resumen del contenido que se incluye siempre al comienzo de cualquier artículo de carácter científico) dice así: “The explicit functional link indicates that the biomechanical characteristic of tendinous connective architecture between muscles and articulations is the proper design by the Creator to perform a multitude of daily tasks in a comfortable way” (El vínculo funcional explícito indica que las características biomecánicas de la arquitectura conjuntivo tendinosa entre músculos y articulaciones es el diseño propio del Creador para llevar a cabo de manera cómoda la multitud de tareas diarias).

La polémica estaba servida, y las reacciones no se hicieron esperar gracias a la tremenda viralidad de las redes sociales. Con los hashtags #Creatorgate y #HandofGod, muchos científicos se unieron a la denuncia de Mclnerney y exigieron explicaciones a PLOS ONE por publicar un artículo supuestamente creacionista y con poco rigor científico. A su vez, en los medios de comunicación se reabrieron viejos debates: ¿Es adecuado el proceso de revisión por pares al que se someten las publicaciones científicas? ¿Son las revistas de acceso abierto como PLOS ONE menos rigurosas que las revistas de pago?

Tras el aluvión de comentarios, PLOS ONE se ha retractado y explica en el mismo enlace del artículo que, tras llevar a cabo una minuciosa re-evaluación del manuscrito,  han confirmado la preocupación de los lectores. Los editores admiten que los fundamentos científicos, presentación y lenguaje del texto no se abordaron adecuadamente durante la revisión por pares y consideran que no es un trabajo en el que se pueda confiar, debido a lo cual se retractan de dicha publicación.

¿Creacionismo o errores de traducción?

Pero aquí no acaba el asunto. En declaraciones a la revista Nature, Cai-Hua Xiong, uno de los autores, explicó que la polémica se había desatado debido a una falta de entendimiento cultural. Al no ser hablantes nativos de inglés, los científicos habían traducido por “Creador” un término chino que se refiere a la “naturaleza guiada por procesos naturales como la selección. Es decir, un concepto que no podría estar más alejado del creacionismo.

Muchos científicos, tras leer el texto, han resaltado también que la metodología y la interpretación de los resultados son impecables y que los investigadores, de hecho, hacen referencia de forma explícita a la evolución y a la escala de tiempo real en la que esta tiene lugar. Es decir, los editores de PLOS ONE deberían haber hecho una corrección mucho más rigurosa del lenguaje empleado, pues obviamente no se puede concebir que una publicación científica haga referencia a un “Creador” o al “diseño inteligente”, pero la conclusión del artículo no es, en absoluto, que un ser superior sea el responsable de la asombrosa capacidad de coordinación de la mano humana, si no que sus autores hacen una descripción de cómo se relacionan sus características estructurales con la habilidad para realizar gran variedad de tareas.

Mientras unos aplauden la decisión de la revista de retirar el polémico trabajo, otros advierten de que quizás haya sido irresponsable y precipitada, pues este tipo de retracciones pueden arruinar la carrera científica de los autores, quienes solo serían culpables de un error lingüístico. Un error que deberían haber detectado los mismos editores de PLOS ONE.

También han surgido críticas a lo que muchos llaman: “la ciencia de Twitter”: está claro que el enorme poder de transmisión de información de las redes sociales democratiza el acceso y la participación en el conocimiento, pero la ciencia y quienes deciden sobre lo que se considera válido en ella deben tomar decisiones mucho más meditadas y no precipitarse antes de emitir un juicio.  

 

Puedes ver el artículo publicado en PLOS ONE y la nota de los editores en este enlace

Etiquetas: cienciaevoluciónteoría de la evolución

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