Tres expertos en el estudio del dolor obtienen el Premio Príncipe de Asturias de Investigación

dolor-neuronaLa candidatura conjunta de los bioquímicos estadounidenses David Julius y Linda Watkins y el israelí Baruch Minke, considerados tres referentes mundiales en el campo de la neurobiología y el estudio del dolor, ha conseguido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, fallado hoy en Oviedo.

La candidatura conjunta de los tres bioquímicos ya había optado en la edición del pasado año a este mismo galardón, por las aportaciones que cada uno de ellos han hecho en el campo de la neurobiología y los canales asociados al dolor. El doctor David Julius trabaja en el departamento de Farmacología Celular y Molecular de la Universidad de California en San Francisco. Linda Watkins, profesora de Psicología de la Universidad de Colorado, se ha centrado en investigar el dolor patológico; y Baruch Minke, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, ha centrado sus estudios en las mutaciones genéticas que afectan a la vista.

El jurado ha estado presidido por Enrique Moreno, jefe del servicio de Cirugía General del Hospital 12 de Octubre. Entre sus integrantes figuran Rafael Nájera, Ana Pastor, César Nombela, Eduardo Punset, Manuel Toharia, Antonio Fernández-Rañada, José A. Martínez Álvarez, Vicente Gotor, Flora de Pablo, Ignacio Cirac y Pedro Etxenique.


David Julius



David Julius, bioquímico, es profesor y director del Departamento de Fisiología de la Universidad de California-San Francisco. Considerado el pionero en el análisis molecular de los nociceptores, respalda la hipótesis de que la nocicepción es una modalidad sensorial específica e individual. Sus investigaciones han proporcionado pruebas de la existencia del nociceptor como un subtipo de neurona sensorial, que responde a un amplio espectro de estímulos físicos o químicos de intensidad suficiente para causar dolor.

Ha identificado el canal TRPV1 como el receptor de la capsaicina que participa en la respuesta a la temperatura así como a la lesión tisular y a la inflamación, un hallazgo importante para el tratamiento del dolor crónico, los síndromes inflamatorios neurógenos y los asociados a la artritis, el cáncer o el asma. Asimismo, su trabajo ha permitido conocer y comprender la alodinia, el dolor en respuesta a señales normalmente inocuas, y la hiperalgesia, la reacción excesiva a señales típicamente dolorosas.


Baruch Mink



Baruch Minke, bioquímico y genetista, es desde 1987 profesor y director del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén y miembro de los comités ejecutivo y directivo de dicha Universidad. Además, dirige el Centro Wilhelm Kühne Minerva para el Estudio de la Transducción Visual, de la Sociedad Max-Planck, y es asesor del Comité Israelí para la Educación Superior.

Minke ha sido el primero en identificar una nueva clase de canales iónicos, denominados TRP, fruto de sus investigaciones sobre la fototransducción y la visión en Drosophila melanogaster, la mosca de la fruta. Asimismo, analizó las propiedades biofísicas y bioquímicas de los canales TRP en el ojo de Drosophila e identificó la fosfolipasa C y el canal TRP como una ruta de señalización común en numerosos sistemas sensoriales, incluyendo los nociceptores, sentando así las bases para la investigación de las moléculas que explican las propiedades especializadas al dolor de estas neuronas.

Los canales TRP, componentes fundamentales de los sensores biológicos, están implicados en la percepción del dolor, la termosensación, la mecanosensación, la fotorrecepción, la percepción de feromonas, la percepción del gusto, la percepción de componentes acres, la homeostasis de Ca2+ y Mg2, la regulación del tono del músculo liso y de la tensión arterial, la función lisosómica, la regulación cardiovascular y el control del crecimiento y de la proliferación celular. Baruch Minke es miembro de la Organización Internacional de Investigación Cerebral (IBRO) y de la Asociación Israelí para la Investigación Visual.


Linda Watkins



Linda Watkins, bioquímica y fisióloga, es profesora del Departamento de Psicología y del Centro de Neurociencia de la Universidad de Colorado-Boulder (EE.UU.), institución a la que se incorporó en 1988. Ha ejercido su labor investigadora en la Universidad de California-Davis y en el Colegio Médico de Virginia. Y es la descubridora de un nuevo agente del dolor, las células nerviosas no neuronales denominadas células gliales, claves en los estados de dolor patológico y en los que se producen después de una lesión nerviosa.

Sus investigaciones han sido fundamentales en el estudio de las causas por las que algunos tratamientos analgésicos actuales, actuando exclusivamente sobre la neuronas, no consiguen atenuar con éxito el dolor. Asimismo, sus trabajos han determinado cómo todas las clases de analgésicos opioides activan las células gliales haciendo que liberen sustancias neuroestimulantes, que suprimen los efectos calmantes de este tipo de fármacos y desarrollen la tolerancia a los mismos, la dependencia e incluso la depresión respiratoria. Linda Watkins ha descubierto que estos efectos no se producen a través de los receptores opioides clásicos sino a través de un receptor distinto, denominado TLR4, que resulta clave en la activación glial, lo que constituye una nueva diana farmacológica.

Linda Watkins es miembro de la Sociedad Internacional para la Neuroinmunomodulación, de la Sociedad Internacional para el Estudio del Dolor, de la Sociedad de Psiconeuroinmunología (EE.UU.), la Fundación Internacional del Dolor, la Sociedad de Neurociencia y la Sociedad Americana del Dolor, entre otras.

Etiquetas: cerebroneuronas

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