Tres cosas que deberías saber sobre las patatas

La forma de una patata frita se asemeja bastante a la estructura del Universo.
Se trata de un paraboloide hiperbólico, o en otras palabras, una silla de montar. Esta forma de la naturaleza, que los astrofísicos consideran que es también la adoptada por el Universo, minimiza la deformación de la patata cuando, debido a los cambios de temperatura en la sartén, es sometida a tensiones.

Las patatas deben conservarse en un sitio fresco, seco y oscuro por cuestiones químicas.
En presencia de la luz, en las patatas se forma solanina, un alcaloide amargo y tóxico que la patata utiliza como fungicida y pesticida para protegerse, pero que ingerida por el hombre en altas concentraciones puede resultar letal. La biosíntesis de la solanina ocurre paralelamente a la síntesis de clorofila, por lo que se recomienda no comer las zonas verdes de la patata. También es interesante saber que algunas variedades del tubérculo contienen un pigmento llamado antoxantina que reacciona con el hierro de los utensilios de cocina. Por eso, para evitar que las patatas se pongan negras, es conveniente usar cuchillos de acero inoxidable.

Asadas, combaten la hipertensión.
A pesar de su mala reputación, las patatas no deberían eliminarse de los ingredientes una dieta sana por considerar que “carecen de valor nutricional”. Por el contrario, una patata tiene solo 110 calorías y docenas de fitoquímicos y vitaminas, según Joe Vinson, de la Universidad de Scranton (EE UU), que recomienda cocinarlas asadas para que no pierdan sus propiedades. Además, Vinson y sus colegas demostraron, en un estudio publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, que en las personas obesas o con sobrepeso, las patatas moradas (también conocidas como trufas chinas) reducen la presión sanguínea gracias a que contienen abundantes antioxidantes.

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