Tener a la familia cerca te hace un amante más dulce

Al menos eso ocurre en el caso de las moscas. Según una investigación publicada en la revista Nature, la cercanía de moscas emparentadas durante el encuentro sexual provoca que el macho se comporte de forma menos agresiva, y por consiguiente que la hembra no resulte herida ni se vea constantemente acosada para copular. La explicación a esta “humanizada” conducta reside en que el macho ve asegurada la transmisión de sus genes y deja de ser competitivo, lo que conlleva un beneficio para la especie al alargar la vida de ambos (hasta los 30 días, en el mejor de los casos) y facilitar la reproducción.


Para obtener esta conclusión, el equipo de científicos de la Universidad de Oxford (Reino Unido) analizó el comportamiento de tres grupos de machos vírgenes que convivían con una única hembra virgen. Uno de los grupos estaba compuesto por tres hermanos, otro por dos hermanos y uno sin parentesco, y el tercero, por tres machos sin parentesco. En el primero, las moscas se mostraban relajadas y la hembra gozó de una larga vida reproductiva. En el segundo, la competitividad aumentó y hembra produjo menos crías a causa del acoso, que le impedía alimentarse o descansar. En el tercero, los científicos observaron un cortejo muy agresivo que acortaba tanto la vida de la hembra como la del macho, comprometiendo de ese modo la salud general del grupo.


Aunque estos resultados son difícilmente extrapolables al acto reproductivo humano, el trabajo pone en evidencia el importante papel de la selección familiar en la evolución animal, que nos incita a actuar de forma altruista en beneficio de aquellos con quienes compartimos genes.

Etiquetas: animalessexo

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