Resucitadores de mundos

Resucitadores de mundos El omnipresente color naranja- rojizo-óxido está en cada uno de sus picos, cráteres, dunas, cañones y valles, y hasta en el polvillo que permanece eternamente suspendido en la atmósfera, visible sobre el horizonte del planeta. Sus atardeceres rebosan una luz sublime y hay algo decididamente extraterrestre en el ángulo de inclinación de las sombras. Marte es rojo, seco y frío; lleno de una pétrea vitalidad que anuncia su esencia: este es un mundo mineral.

Siempre hemos querido saber si en algún momento se produjo allí una generación espontánea de vida animal, vegetal o incluso viral. Parafraseando a Kim Stanley Robinson, autor de la Trilogía Marciana, "lo que sea que dé inicio a la vida, una espora proveniente del espacio, un caldo de cultivo que surgió en un manantial de azufre caliente, la mano de un dios... aún no sabemos si eso sucedió en Marte".

Pero sí podría haber ocurrido. En algún momento temprano de su evolución, en el Planeta Rojo existieron mares, ríos, lagos, nubes, lluvia, nieve, glaciares, costas y canales. Pero todo eso desapareció. Se trata de una esfera rocosa muy pequeña, está demasiado lejos del Sol, y su núcleo de níquel y hierro, que ya no gira debajo de la corteza, es como una batería apagada. De hecho, por su culpa la atmósfera se congeló y se precipitó a la superficie. El dióxido de carbono se sublimó y formó una nueva y delgadísima atmósfera, mientras que el oxígeno se pegó a las rocas, tornándolas rojas. El agua se solidificó bajo la tierra en forma de permafrost, y en otros lugares se filtró kilómetros hacia el subsuelo, hasta llegar a formar mares subterráneos cuya suerte se desconoce. Y sólo los dos polos, cubiertos de hielo de agua y dióxido de carbono, muestran otro color diferente del rojo.

Ahora, en una especie de revés de la trama de la Guerra de los Mundos, los terrícolas queremos conquistar esta bola congelada donde no hay casi oxígeno, capa de ozono o campo magnético y la temperatura mínima ronda los 90 ºC bajo cero, y convertirla en un vergel similar a los Jardines de Babilonia que atesore el esplendor de las playas ibicencas y la belleza de la campiña escocesa. No es fácil. Nos enfrentamos a un lugar cuya gravedad es 2,5 veces menor que la nuestra, situado a 60 millones de kilómetros de nosotros y en cuya superficie bombardeada por la radiación el viento alcanza 160 km/h y genera tormentas de polvo y arena que pueden durar años Un ejército de ingenieros planetarios ha estudiado el caso desde hace décadas. Hoy son los encargados de hacer que el concepto "terraformación", un término que hasta hace poco no existía en el diccionario, pase al primer plano. La cuestión es: ¿es posible devolver el pulso a Marte?, ¿cómo podemos hacerlo? y, sobre todo, ¿deberíamos?

Apto para la vida humana

La receta para resucitar un planeta congelado en el tiempo consiste básicamente en calentarlo, crear una atmósfera, regarlo con agua y protegerlo de las inclemencias. El proceso llevaría de 500 a 50.000 años, según el investigador al que se pregunte. Aun así, una cosa es hacerlo apto para la vida y otra muy distinta hacerlo apto para la vida humana.

En un informe recogido por la revista Nature hace un par de años, el científico planetario Chris McKay, del Centro de Investigaciones Espaciales Ames de la NASA, uno de los más respetados en EE UU, concluyó que terraformar Marte para la humanidad es muy difícil. "Resulta casi imposible, porque necesitamos mucho oxígeno y este gas es sumamente difícil de fabricar allá arriba. Hoy está lejos de nuestro horizonte tecnológico". Ahora, McKay insiste en sus planteamientos. "El oxígeno de la Tierra tardó cientos de miles de años en formarse. Suponiendo que pudiéramos llenar Marte de plantas y darle océanos con la misma productividad que los nuestros, tendríamos que enterrar enormes cantidades de carbono orgánico para poder generarlo. La fotosíntesis no es suficiente por sí sola. Tardaríamos unos 50.000 años en inyectar en su atmósfera el oxígeno necesario para nosotros", señala.

"En cambio, sí es posible hacerlo habitable para las plantas y restaurar su atmósfera de dióxido de carbono. ¿Cómo? Calentando el planeta, un proceso que conocemos muy bien. De hecho, lo estamos haciendo en la Tierra. Cuanto más calor aplicamos a la atmósfera, más la espesamos. Y cuanto más la espesamos, más la calentamos. En ese sentido, sí podemos hacer que Marte regrese a la vida".

Verdes contra rojos

McKay está a medio camino entre los "rojos" y los "verdes", esto es, entre quienes quieren conservar Marte como está hasta que se descubra si albergó o no vida, y los que quieren comenzar el trabajo de restauración cuanto antes, importando de la Tierra organismos extremófilos naturales y sintéticos.

"Creo que deberíamos crear una biosfera en Marte", afirma McKay. "Sin embargo, sus ingredientes tendrían que ser nativos en la medida de lo posible. Tenemos pruebas de que en Marte hubo agua en abundancia, de lo que deducimos que en algún momento existió vida. Pienso que muy posiblemente podríamos hallar reliquias de ella, congelada o muerta, y reconstruirla; o mejor aún, encontrarla viva refugiada bajo la superficie y dejarla que nuevamente controle los ciclos biogeoquímicos del planeta. En mi opinión, llevarla de la Tierra sería el último recurso. Si Marte no tiene un genoma, entonces sí podríamos compartir el nuestro, pero personalmente creo que Marte lleno de marcianos es más interesante que lleno de terrícolas". En cambio, el ingeniero aeroespacial Robert Zubrin es un "verde" furibundo. Ha escrito extensamente sobre la terraformación del planeta vecino desde una concepción antropocéntrica e incluso la NASA ha adoptado una versión de su plan de colonización como referencia para misiones futuras. Hace diez años fundó la Sociedad de Marte para impulsar los viajes tripulados lo antes posible. "Para mí convertir otros mundos en lugares habitables para la humanidad es una obligación moral", asevera. "Todos los seres vivos transforman el espacio que habitan, ya se trate de bacterias o de personas. Hoy nos enfrentamos a un dilema a largo plazo: o nos planteamos terraformar otros mundos o languideceremos irresponsablemente y nos extinguiremos. Y eso no es tan complicado como parece. Basta con que un asteroide de cierto tamaño choque contra la Tierra".

Un paraíso marciano

"Marte es un lugar idóneo para nuestra civilización", escribe Zubrin en su libro The Case for Mars . "Lo tiene todo: vastas cantidades de carbono, nitrógeno, hidrógeno y oxígeno en el subsuelo. Estos elementos no sólo son la base del agua y el alimento, sino la materia prima para producir plásticos, madera, papel, ropa y combustible para cohetes. Prácticamente, todos los compuesto importantes para la industria existen en el Planeta Rojo, incluso deuterio, un isótopo del hidrógeno valorado en unos 10.000 dólares el kilo. Marte debe colonizarse. Marte es el Nuevo Mundo".

Para John Rummel, encargado de la División de Astrobiología de la NASA, lo primero que debemos averiguar antes de modificar ese medio es si existe vida. "Si aparece, será muy interesante descubrir si es nativa y si hay algo que la distinga de la terrestre. En ese caso, tendremos que asegurarnos de que no la contaminamos con nuestras propias bacterias, ya que se trataría quizá del hallazgo más importante en la historia de la humanidad".

El segundo Planeta Azul

Si descubriéramos bacterias marcianas con un ADN similar al terrestre, podríamos pensar que en algún momento hubo un intercambio entre ambos mundos, lo que nos convertiría en algo así como "primos hermanos interplanetarios". Establecerse en el Planeta Rojo sería entonces como reunir a la familia para ver cómo se lleva. Si no existiera vida en Marte, tendremos que proceder a la terraformación a partir de una roca pelada. Una vez adaptada la atmósfera, la biomasa entrará en acción. Habrá que fabricar toneladas y toneladas de microbios, cianobacterias, líquenes y hongos que necesiten poco oxígeno y sean resistentes al frío, la deshidratación, la radiación ultravioleta y el exceso de sal. Aunque en la Tierra existen numerosos organismos que toleran algunas de esas condiciones, ninguno las resiste todas a la vez. Por ello, será necesario hacer selecciones y modificaciones genéticas en el laboratorio.

Con el tiempo, los líquenes amarillos podrán ser reemplazados por enormes selvas de árboles de hasta 200 metros de altura capaces de absorber grandes cantidades de dióxido de carbono y producir oxígeno. Para entonces, el planeta estará cubierto en buena parte por agua.

La gran depresión de Vastitas Borealis, en el polo norte, quedará sumergida en el fondo de un extenso mar. El supercráter de Hellas Planitia se habrá convertido en un lago de 8 kilómetros de profundidad. El sistema de cañones Valles Marineris, una gigantesca cicatriz de 4.500 kilómetros de largo y 11 de profundidad máxima, será un fiordo monumental. Y el Olympus Mons, que con sus 21 kilómetros de altura y 600 de diámetro es el volcán más grande del Sistema Solar, se habrá convertido en una isla cuya cima se perderá entre las nubes y tendrá su propio ecosistema.

La fuerza de la evolución

No es tan difícil imaginar un Marte vivo. Y es que, después de todo, la vida se adapta y se arraiga con una tenacidad asombrosa. "Seguramente todos los originales genéticos de esta nueva biota serían terrestres", escribe Stanley Robinson. "Pero el terreno es marciano. Y el terreno es un ingeniero genético poderoso, que determina qué vive y qué muere, empujando la evolución de nuevas especies. Y a medida que pasan las generaciones, todos los miembros de la biosfera evolucionan juntos, adaptándose a su terreno en una compleja respuesta comunitaria. Este proceso, no importa cuánto intervengamos en él, está fuera de nuestro control. Los genes mutan, las criaturas evolucionan, una nueva biosfera emerge, y con esta, una nueva noosfera. Y eventualmente, las mentes de los diseñadores, junto con todo lo demás, también habrá cambiado".


Ángela Posada-Swafford


Para más información
arrow_collapse.gif EXPLORE: Imagenes y animaciones de la exploración, topografía y colonización de Marte
http://marsrover.nasa.gov/gallery/video/animation.html
http://mars.jpl.nasa.gov/mgs/movpics/anim/anim.html
http://spaceflight.nasa.gov/gallery/images/mars/index.html

globe.gif INFÓRMESE: Misiones de la NASA a Marte presentes y futuras
http://nssdc.gsfc.nasa.gov/planetary/mars_2003_05.html

sound_on.gif ESCUCHE: Podcast 'Un viaje al polo norte marciano/Misión Phoenix'
http://www.jpl.nasa.gov/multimedia/podcast/phoenix-20070802/






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