¿Qué son los suelos salinos y cómo se recuperan?

El suelo suele considerarse como "renovable crítico".

 

En un mundo preocupado por sus recursos naturales, el suelo ocupa un lugar estelar, ya que si bien es renovable, se lo suele considerar como “renovable crítico”, por su alta demanda y su creciente degradación.

 

 

A veces esos efectos que son hasta catastróficos, resultan de una maniobra que supuestamente “mejoraría” la producción agrícola, hortícola, o de la clase que fuera.

 

Estoy refiriéndome a los suelos naturalmente salinos, o salinizados por errores en las decisiones de los propios productores, escasamente asesorados.

Si bien suele creerse que los suelos salinos están presentes sólo en regiones áridas y semiáridas, las estadísticas demuestran que tienen una amplia distribución mundial, incluyendo también zonas húmedas y sub-húmedas.

 

En estos últimos casos, su presencia responde a situaciones como:

  • materiales parentales de naturaleza salina
  • aplicación de riego con aguas de mala calidad
  • fluctuación de la capa freática dentro del perfil edáfico, en áreas topográficamente bajas
  • mala aplicación del riego, aun cuando se usen aguas de buena calidad.

Es decir que de entre todas estas variables hay por lo menos tres que pueden estar involucradas en estrategias de prevención de la salinización, ya que solamente la primera es por completo independiente de las actividades humanas.

 

En el caso de la tercera, la intervención humana puede o no ser significativa, pero en todo caso, ya ha quedado bien claro que se debe ejercer un estricto control del riego si es que no se desea desertificar suelos inicialmente fértiles, como lo demuestran numerosos ejemplos de la historia.

 

Tratamiento y control de la salinización

Todo proyecto que contemple la provisión de riego a los cultivos, debe atender esencialmente a tres aspectos para evitar la salinización: la calidad del agua, las prácticas de riego, y el drenaje.

 

Si los suelos ya son inicialmente salinos, pueden requerir lavados y prácticas especiales de manejo.

 

Principios básicos

 

Han de tenerse presentes los siguientes hechos:

  • El desarrollo de las plantas se ve favorecido cuanto menor sea la presión osmótica de la solución del suelo, la cual aumenta con la cantidad de sales presentes; lo cual explica por qué los suelos salinos degradan la productividad del suelo.
  • El agua fluye en los suelos siguiendo la ley de Darcy, que establece: a) la velocidad de flujo es proporcional al gradiente hidráulico, y b) la dirección es en el sentido de la mayor disminución de carga hidráulica. El conocimiento de esta ley, permite resolver los problemas de drenaje.
  • Las sales solubles son transportadas por el agua, y tienden a concentrarse en la solución del suelo, cuando la evaporación y la evapotranspiración van eliminándola. Si la desecación ocurre a nivel superficial, se crea un gradiente de succión elevado, que provoca el ascenso del agua subterránea o subsuperficial y las sales solubles que pueda contener.
  • Las sales aumentan o disminuyen en la zona radicular, según el balance entre su eliminación por el movimiento descendente de percolación del agua que las transporta, y los aportes que resultan de la irrigación, o del fenómeno descripto de ascenso capilar.

 

 

Riegos, lavados y drenaje con relación al control de salinidad

Se define como irrigación o riego, a la aplicación de agua para satisfacer las necesidades de las plantas, mientras que el lavado es un proceso de disolución y arrastre de sales hacia el suelo y dentro de él. Por otra parte el drenaje es la liberación de los excedentes de agua. Los tres aspectos deben considerarse en conjunto.

 

Riegos

 

En las regiones subhúmedas, donde el papel del riego es sólo suplementario, no suele ocurrir salinización porque el monto de las precipitaciones es suficiente para lavar los excesos de sales. El peligro es mucho mayor en regiones áridas o semiáridas.

 

Cabe recordar que las aguas con alto contenido en sales no deben usarse en suelos con drenaje deficiente, ya que para evitar su acumulación se requiere una gran cantidad de agua que atraviese el perfil. En muchos casos, el costo de proveer un mejor drenaje anula el beneficio potencial del riego. La experiencia indica que en lugares donde el agua es barata es común que aparezcan problemas de drenaje por un abuso de riego.

 

Para elegir el riego adecuado, es necesario considerar: el cultivo al que se apunta, la topografía, las características del suelo, la disponibilidad y calidad del agua, y el estado de salinidad del suelo.

 

Existen cuatro sistemas principales para el riego: por inundación, por surcos, por aspersión y por subirrigación. De éstos, sólo los dos primeros son recomendables para evitar la salinización, ya que en el primero se usa agua en cantidad suficiente para producir el lavado, y en el segundo, las sales tienden a concentrarse en los camellones entre surcos, de modo tal que un buen espaciamiento de los mismos puede mantener las sales a cierta distancia de la zona de mayor influencia radicular. 

 

Los otros dos métodos sólo se consideran recomendables para períodos cortos, o en tierras que reciban lavados por lluvia o por otra forma de riego, con cierta periodicidad.

 

Lavados

 

El lavado de sales solubles es imprescindible cuando se aplica el riego, pues de lo contrario, ellas se acumulan en proporción directa a la cantidad presente en el agua y a la lámina de riego aplicada.

 

En general, la concentración de sales resulta de la extracción de humedad que ocurre por evaporación y evapotranspiración. Hay una cantidad de agua que debe percolarse a través de la zona de raíces para controlar la salinidad, y es la que define la necesidad de lavado.

 

Hay al menos dos factores determinantes en el cálculo de esa cantidad: la concentración de sales presentes en el agua de riego y la máxima permisible en la solución del suelo. Esta última depende de la tolerancia del cultivo en particular.

 

En cualquier circunstancia, ha de tenerse presente que la efectividad del lavado depende en última instancia de la calidad del drenaje. Si éste es inadecuado, las sales pueden no llegar a ser arrastradas más allá de la zona radicular, por un lado, y por otro, el intento de lavado puede llegar a elevar el nivel de la capa freática de tal manera que las sales vuelvan a ascender hasta la zona que se pretende sanear. Por otra parte, la rehabilitación de suelos salinos debe complementar el lavado, con la restitución de los nutrientes eliminados durante el mismo.

 

Por último, conviene insistir en que en algunos casos, tanto el riego como los consiguientes lavados pueden resultar tan costosos como para hacer más recomendable el uso del suelo para cultivos tolerantes a la salinidad, que la repetida aplicación de prácticas de recuperación.

 

Drenaje

 

Todo programa de drenaje para tierras de riego debe desarrollarse conjuntamente con el propio sistema de riego, con el objeto de alcanzar la mayor eficiencia posible en el control del agua y de la salinidad.

 

 

Muchos son los factores que inciden en la planificación de sistemas de drenaje, entre los que los siguientes son los más importantes: las necesidades de drenaje, las propiedades de transmisión del agua en los suelos, y las condiciones de límites.

 

 

Graciela Arguello es Geóloga y investigadora, autora de libros, capítulos de libros, y más de 60 publicaciones en congresos y revistas nacionales e internacionales, Venia Docendi de las Universidades de Córdoba y Río Cuarto (Argentina). Su blog personal es Locos por la Geología.

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